Drogas: De “El Chapo” de México a “El Chapu” de Madryn
La geopolítica narco no tiene fronteras ni grandes distancias, ni mucho menos espacio para el asombro. Esta semana algunos diputados provinciales advertían las posibles vinculaciones que el cartel de droga mexicano tendría con traficantes argentinos de efedrina. Vincularon incluso a través de una nota del diario Clarín, al SOMU y a la empresa de transporte marítimo “Maruba”. Con este dato intentaron advertir sobre los próximos pasos que se daría con la cascoteada empresa Alpesca, quien espera aún la Ley de Expropiación enviada por el ejecutivo para su consideración legislativa. Es que el salvataje es entendible pero revisando por supuesto toda la trama oscura en el lavado de dinero y narcotráfico que ha arrastrado la empresa y algunos de sus titulares.
Para esto habría que profunbdizar en como “El Chapo” Guzmán, el Cartel de Sinaloa y algunas de sus cinco derivaciones colombianas se habría vinculado directamente con el cargamento de 110 kilos de cocaína descubiertos fortuitamente en la empresa Poseidón de Puerto Madryn. El vínculo más claro resulta el camino de uno de los involucrados que actuó en operaciones cruzadas del narcotráfico grande.
La punta del iceberg
Las cosas suelen ser simples. Tanto el modo de operar del delito organizado a grandes dimensiones, como los operativos de desmonte. Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, el narcotraficante más buscado del mundo fue capturado el 22 de febrero pasado. A las 3:45 de la madrugada empezó la sigilosa movilización de 10 camionetas oficiales tipo pick up, con 65 efectivos de la Marina se dirigieron al norte del malecón de Mazatlán. Llegaron a los condominios Miramar, en el 608 de la Avenida de Mar. Un edificio de 27 departamentos confortables, pero nada ostentosos, usualmente rentados en mil dólares mensuales. El lugar no cuenta con vigilancia especial, más allá de un guardia de seguridad privada. De hecho, la verja elevada hasta la altura de un piso da directamente al Malecón y es posible ver los departamentos desde la calle.
Los servicios de inteligencia del Estado mexicano, en conjunto la DEA norteamericana, lo detectaron dos días antes. Subieron hasta el cuarto piso, y voltearon la puerta de madera del departamento 401. Allí apresaron a “El Chapo”, dormitando, junto a su esposa. Lo sometieron antes que pudiera manotear el arma “cuerno de chivo”. Reaccionó tarde. Tiró manotazos, patadas y se llevó cuatro golpes en la cara. Tenía los ojos inyectados de adrenalina. El rostro con expresión anonadada. Estaba derrotado. A esa hora incluso, entregado hasta por sus profusos contactos políticos.
El chico más malo
El Chapo Guzmán era el narco más buscado del mundo desde su fuga del penal de alta seguridad de Puente Grande, en el Estado de Jalisco, del que supuestamente habría salido escondido en un carro de ropa sucia, el 19 de enero de 2001, luego de permanecer ocho años preso en tres penales. Desde entonces, el narco consolidó su poder en el trasiego de drogas y se vio envuelto en una guerra de carteles. También se consideró “aliado” de los gobiernos del derechista Partido Acción Nacional, bajo las presidencias de Vicente Fox y de Felipe Calderón, cuya “guerra” contra el narcotráfico se enfocó particularmente contra Los Zetas, el principal rival del Cartel de Sinaloa.
La fama pública de El Chapo se disparó el 23 mayo de 1993, cuando sicarios del Cartel de los Arellano Félix, que operaba en Tijuana, intentaron asesinarlo en el aeropuerto de Guadalajara. En su lugar, mataron al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, con quien lo habrían confundido. Dos semanas después, el 9 de junio, El Chapo fue capturado en Guatemala, muy cerca de la frontera con México. Tras un rápido proceso, recibió varias condenas que sumaron 20 años y nueve meses de prisión por los delitos de cohecho y asociación delictiva. Ninguna condena fue por delitos relacionados con el narcotráfico.
Tras su fuga, El Chapo retomó el control del Cartel de Sinaloa y se alió con Ignacio Nacho Coronel, Juan José Esparragoza, El Azul; Ismael “El Mayo” Zambada, y Arturo Beltrán Leyva, El Barbas. Todos ellos, junto con “El Chapo”, fueron lugartenientes de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, muerto en 1997. Una estructura que lejos de debilitarse está “tocada” con la detención del Jefe, pero intacta.
Estados Unidos acusó a El Chapo de introducir a ese país más de 200 toneladas de cocaína entre 1990 y 2008. Entre 2009 y 2012, El Chapo estuvo en la lista anual de Forbes de los más ricos del mundo. Hay quienes calculaban su fortuna en 20 mil millones de dólares. Para 2013, salió de la lista de millonarios, pero no porque se redujera su fortuna, sino por una decisión editorial de Forbes.
Durante poco más de ocho años, se desplazó libremente por todo el país, e incluso por Guatemala y Colombia. Y por si les parece conocido el “caprichito”, el capo mafia se casó en 2007 en el pueblo de La Angostura, en el Estado de Durango, y los festejos duraron varios días, sin que nadie perturbara su dicha.
Una empresa global
Increíblemente el modo transnacional de operar expone la gran capacidad que han demostrado las pandillas y las estructuras del narcotráfico para expandir sus operaciones a distintos países. Informes de inteligencia, por ejemplo, señalan que el cartel de Sinaloa, que actualmente se estima controla el 45% del negocio ilícito de drogas en México, tiene presencia operativa centralmente en Europa y África occidental, pero para llegar hasta ahí utiliza múltiples fronteras de salida en América.
Investigadores que siguieron la pista del «Chapo» Guzmán durante los 13 años que estuvo prófugo aseguraron que el capo narco vivió en Argentina durante ocho meses, entre agosto de 2010 y marzo del 2011, acompañado por su mujer y una hijastra.
Miembros del cártel comenzaron a operar en esta zona del Cono Sur en el año 2007. Y una prueba contundente de ello se dio en junio de 2008, cuando la Policía Bonaerense desarticuló un centro clandestino de producción de drogas sintéticas en Ingeniero Maschwitz y nueve de los diez detenidos fueron de origen mexicano.
Entre los apresados estaba Juan Jesús Martínez Espinoza, denominado «El rey de la efedrina» y vinculado al cártel de Sinaloa. Un mes después de ese operativo aparecieron asesinados los empresarios Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. Todo esto reforzó las presunciones de que la sombra del «Chapo» Guzmán se cernía sobre la Argentina, incluso antes de que se refugiara en el país para escapar de la justicia.
Todos socios
La información revelada por la SIEDO presenta muchas coincidencias con la difundida constantemente por la agencia de inteligencia privada estadounidense Strategic Forecasting (@Stratfor) sobre la zona de influencia de los cárteles mexicanos. En su reporte sobre la actividad de los cárteles mexicanos en el tercer trimestre del año pasado, Stratfor afirmaba que en estos tres meses hubo un nuevo reacomodo en las alianzas entre los cárteles de la droga mexicanos:
Según la agencia, el reacomodo de cárteles dejó un escenario de dos bandos bien definidos y un grupo de pequeñas organizaciones que parecen operar independientemente. Los bandos actuales serían:
1.- Cártel de Sinaloa, Cártel del Golfo y Cártel de Tijuana (Organización Arellano Félix).
2.- Los Zetas, Cártel del Pacífico Sur, La Resistencia y el Cártel de Juárez (Organización Carrillo Fuentes).
3.- Independientes: La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios y el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Las alianzas y operaciones cruzadas con los Carteles colombianos se basarían en dejar a estos la articulación de producción de cocaína, heroína y marihuana; mientras que los carteles mexicanos controlan los caminos principales del narcotráfico. En ese sentido se ha producido una subordinación de la producción colombiana de narcóticos a los carteles mexicanos; que son los que conducen la droga a los lugares de consumo en EEUU y los mercados emergentes del Africa, Australia, Asia y Europa.
Y aparece “El Chavo” de Madryn
En junio del año pasado Madryn y Chubut se vio conmovida por el descubrimiento de 110 kilos de cocaína listos para exportar camuflados en langostinos. La droga era de una pureza de un 80% “casi colombiana”. En la investigación se involucra, imputa y sospecha al propietario de la empresa Poseidón, Omar “Cura” Segundo, al gerente Alejandro Pennisi, al bróker Nicolás Seoane, al taxista Juan Burgos y a los españoles Salvador Parra Gómez y Alfredo Aranda Barberá. Este último casualmente fue condenado en una de las operaciones que resultó un duro golpe que se vinculó tanto a la droga colombiana como al Cartel de Sinaloa. La “Operación Destello” se produjo en etapas y descubrió las movidas de la mayor y más activa organización de narcotráfico internacional detectada en los últimos años en España, dirigida por Jorge Isaac Vélez Garzón, con conexiones en Marruecos y Portugal. Se les imputó el transporte de 8.000 kilos de cocaína en dos viajes realizados por el yate Zénith que sembraron de fardos la costa gallega a finales del 2006 luego de la persecución marítima a la que les sometió el patrullero Petrel del Servicio de Vigilancia Aduanera. En ambas ocasiones la droga fue arrojada al mar pero sólo pudieron recuperarse 1.800 kilos de cocaína. Allí fueron detenidos 6 jefes gallegos y un total de 35 involucrados. Uno de ellos fue Alfredo Aranda Barberá (50), condenado a dos años de prisión y 6 millones de euros de multa por solo poder probar “complicidad” en el caso como logístico de ultramar. El mismito que se conectó con unos muchachos de Madryn para seguir haciendo de las suyas. El problema es que por estas latitudes el capo sería “El Chapu-lín”, y la cosa no salió tan bien. Una historia que continuará…