Aluar comenzará a utilizar equipos de desarrollo madrynense para monitorear la calidad del aire
La calidad del aire es una de las principales preocupaciones de cualquier organización ecológica y de algunos políticos y empresas. La salud de la población está condicionada por lo que respiramos a diario y más aún en las ciudades del sur, donde la cantidad de particulas de materia que flotan en el aire es mucho mayor que en otras regiones debido a la erosión constante del viento sobre el suelo árido de la Patagonia.
Pese a esto son pocas las acciones concretas de control de la contaminación en el aire. Una de las empresas que tiene un programa intensivo en este sentido es Aluar, que posee en la ciudad de Madryn una de las redes de monitoreo de calidad de aire más completas, en cuanto a cantidad de estaciones, de Argentina. La misma posee 14 estaciones funcionando en la ciudad, y en 3 de ellas los equipos pueden monitorear material particulado, las mismas están en el muelle Storni, en la plaza San Martín y una suburbana en el aeropuerto.
Apostar por lo nacional
Los equipos para monitorear material particulado del aire se llaman muestreadores de alto volumen, porque recolectan muestras de entre 60 y 70 metros cúbicos de aire por hora. El concepto de trabajo es similar al de una aspiradora hogareña, un motor acciona una turbina que genera vacío y chupa aire que pasa por un filtro donde quedan las particulas que luego se analizan. La gran diferencia es que esas recolecciones deben ser siempre iguales para ser comparadas, con un caudal y tiempos controlados. Durante uno o dos días, en forma ininterruumpida junta el material en un filtro, el cual al ser pesado da la cantidad exacta de partículas que poseía el aire al ser muestreado. Luego se podrán hacer otros tipos de análisis para saber la cantidad de metales pesados, cloruro o hidrocarburos que tiene la muestra.
Esta red de monitoreo de Aluar está compuesta de equipos, hasta hoy, importados mayormente de Estados Unidos; que luego, ya en el campo son mantenidos, desde hace años, por la empresa AyC Ingeniería, una pyme local, con profesionales, técnicos e inversores locales.
El año pasado, desde Aluar se decidió hacer un trabajo más detallado sobre el particulado en Madryn, por lo que se necesitaban nuevos equipos, con mayor tecnología para generar muestras más detalladas que serían analizadas por el laboratorio de la Universidad Nacional de Córdoba. En ese momento se optó, como era habitual, por importarlos desde Estados Unidos.
Al demorarse la operación, el equipo de Control Ambiental de Aluar se contactó con José Luis Fernández, presidente de AyC Ingeniería, y considerando toda la experiencia que habían adquirido durante años generando soluciones para los equipos importados y que dichos equipos estaban perfectamente descriptos en las normas estandarizadas europeas, se decidió cancelar la compra en el exterior y apostar a producirlos en Puerto Madryn.
Desarrollo madrynense
De esta forma, AyC Ingenieria desarrolló, basándose en la norma europea y en los aparatos que ya se disponían, los nuevos equipos que ya están a punto de ponerse en marcha.
Salvo las partes que son de fabricación estándar, como ser válvulas o motores, todo el desarrollo y fabricación, desde la metalurgia, o los plásticos reforzados, filtros, tomas de aire y fibra de vidrio son de mano de obra local.
Dentro de AyC Ingeniería, el sector de metalurgia está a cargo de Roberto Ruiz, la tornería la hizo Gustavo Cáceres y la parte de electrónica estuvo en las manos de la ingeniera Susana Colovatti. La parte de plásticos y fibra de vidrio se hizo en el taller de Ísola.
Hoy ya existen cuatro equipos terminados, equipos que nadie más fabrica en la Argentina. Se trata de un desarrollo completamente local, aplicando una norma europea en el país, con lo que aún ni siquiera existe una norma nacional que lo certifique. Además, según José Luís Fernández, existe una capacidad real de multiplicar esta producción, pensando seriamente en ampliar la oferta a otros usuarios de esta tecnología en el resto del país y Latinoamérica. De hecho ya la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación y ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Bahía Blanca tienen equipos, comprados en el exterior, de medición y control del aire, transformándose en potenciales clientes de la empresa madrynense.
Tecnología innovadora
El gran diferenciador del nuevo instrumental desarrollado por Fernández y su equipo es que puede tomar tanto material particulado total como muestras de material particulado menor a diez micrones, denominado PM10, análisis que son necesarios para las problemáticas de salud ambiental.
Por otra parte, al tratarse de un equipo desarrollado desde la experiencia de campo realizando mantenimiento en los anteriores, se construyó con un diseño industrial, con capacidad de uso intensivo y materiales nobles que garantizan una larga duración. “Los primeros equipos que se importaron duraban muy poco tiempo por el tipo de tecnología que tenían, específicamente porque la mayoría de ellos están diseñados para tomar muestras por poco tiempo y el uso que nosotros le damos es de toma de muestras a muy largo plazo, lo que hace que no soporten un uso tan prolongado” explicó Fernández. Los motores con carbones, por el propio rozamiento de los mismos, por un uso constante y continuo de dos días completos, se terminan quemando, sobre esto Fernández se apura a aclarar: “Este nuevo equipo que presentamos tiene, a diferencia de los importados, motores de tipo industrial de servicio continuo, con la modificación necesaria del tipo de turbina. El mayor logro de este desarrollo es haber conseguido un equipo que posee un motor de dimensiones pequeñas, que trabaja con un sistema de turbinas apiladas y que consiguen el volumen y caudal de muestra buscado”.
Otro de los avances que presenta este nuevo desarrollo frente a los anteriores es la capacidad de la medición de caudal. A los muestreadores anteriores se los tenía que recalibrar continuamente, en el nuevo equipo de AyC Ingeniería se le ha incorporado un sistema de medición propio, lo que le permite al mismo equipo controlar la cantidad de caudal que extrae del medio ambiente, que es una variable súmamente importante a la hora de comprar las mediciones, consiguiendo de esta forma normalizar todas las muestras para su utilización posterior en las estadísticas finales. En ese sentido, este sistema, aparte de medir el caudal volumétrico, mide el caudal másico, o sea, toma también datos de temperatura y de presión atmosférica y de esta forma mantiene las condiciones de muestra exactamente pareja todo el tiempo.
“Cambiamos un importador por un productor”
Dado que hasta hoy nadie había producido este tipo de tecnología en el país, el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) aún no se pronunció sobre este tipo de equipos por lo tanto no existe una norma nacional. Por esto se espera que la Secretaría de Ciencia y Técnica de la provincia o el mismo Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) colabore para certificar la calidad que ya muestra el equipo comunicándose con los organismos de certificación de calidad internacionales, como la misma AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación, la entidad originaria de la norma UNE EN 12341), para que controlen tanto los planos, como la construcción y el desenvolvimiento del equipo para legitimar normativamente la calidad y confiabilidad del mismo.
A la gente de AyC Ingeniería le tomó años de experiencia y sólo 60 días de trabajo desarrollar el proyecto de los nuevos equipos de construcción nacional. Ahora ya tienen cuatro equipos listos para instalar. El programa de medición del particulado del aire de Aluar, con estos nuevos equipos, que serán analizados por los investigadores de le Universidad Nacional de Córdoba, comenzará en el mes de abril. Se colocarán cuatro por ahora, dos en Puerto Madryn, uno en Trelew y el cuarto en la ciudad de Córdoba.
Sin lugar a dudas este es un ejemplo más de que existe en la ciudad y en la provincia capacidad para hacer desarrollos de este tipo, complejos, que requieren integrar tecnología, normativas, diseño y mano de obra especializada y que sustituye a la importación, que es el camino que el país tiene como objetivo económico. Además la importancia que grandes empresas como Aluar tengan confianza en empresas locales que están capacitadas para desarrollar y construir instrumentos tecnológico conforme a los requerimientos de normas europeas como es este caso.
La importancia de lo que respiramos
La calidad de aire, en cuanto a material particulado, es muy importante a la hora de la toma de decisiones más diversas, como por ejemplo el asfaltado de las calles.
La evaluación y monitoreo de la concentración de material particulado en el aire es una acción que la misma Organización Mundial de la Salud recomienda, dado que el aire limpio está considerado como un requisito básico de la salud y el bienestar humanos. Sin embargo, su contaminación sigue representando una amenaza importante para la salud en todo el mundo. Según una evaluación de la OMS, más de dos millones de las muertes prematuras se pueden atribuir cada año a los efectos de la contaminación del aire en espacios abiertos urbanos. Demás está decir que más de la mitad de esta carga de enfermedad recae en los países en desarrollo.
Por este motivo ya desde el 2005 la OMS publicó una serie de guías de calidad del aire, las mismas se refieren a cuatro contaminantes comunes del aire, el material particulado, el ozono, el óxido de nitrógeno y el dióxido de azufre.
El material particulado son las partículas en suspensión que tiene el aire, que son diminutas piezas de sólidos o líquidos que flotan en el aire. Estas pueden ser causadas en forma natural, como ser cenizas volcánicas, erosión del viento, polvo de las rutas, hasta el polen y las semillas de plantas. U originadas por la acción del hombre o antropogénicas.
En Puerto Madryn en particular y en la mayoría de las ciudades patagónicas en general, debido a la sequedad del ambiente, los vientos y la erosión del suelo, sumado a las últimas erupciones de los volcanes Hudson y Puyehue, la calidad del aire está, habitualmente, al límite de la calidad estimada como saludable.