Un pelotazo en contra
Dicen que el desparramo que se armó por el relato off de esta columna referido a los posibles pases de radicales al dasnevismo que andan dando vuelta, son ni más ni menos culpa del ex intendente de Madryn y ahora director del Banco, Carlos Tomás Eliceche.
Quienes reconocieron el diálogo y las reuniones que vienen manteniendo el radical Carlos Díaz (que no juega en las ligas de Cimadevilla sino en las de Lorenzo) y el dasnevista Alejandro Albaini (ultra Mario), agregaron que si bien hay charlas políticas, el principal motivo del acercamiento que están teniendo los muchachos tiene que ver con uno de sus grandes amores: el club Almirante Brown. Ellos, como otros referentes de la querida “Banda” tal como el renunciado Fernando Romero, estarían trabajando para reposicionar el Club y oxigenar la desgastada conducción que al parecer fue interpretada como vitalicia por algunos de los ´capangas´ del Golfo.
Entre la muchachada, habría bronca porque “El Ganso” sigue manejando el Club, siempre a través de algún ´delegado´ dispuesto, como si fuera su propia empresa, disponiendo de ingresos y egresos sin dar ninguna explicación, y sobre todo sin certificar con los siempre saludables ´papelitos´, sobre todo tratándose de una entidad social y sin fines de lucro. Dicen que una de las cuestiones es que habría pocas afiliaciones en regla, mucho menos cuotas cobradas, con este esquema serían muy pocos los que podrían participar de las asambleas y por ende terminar eligiendo entre cuatro paredes a las conducciones. La idea ahora es abrir el juego, sumar a la numerosísima gente que sigue al club de sus amores y además participarlos como dios manda de las decisiones de la entidad.
La bronca no es poca. Por estos días hubo disturbios y roturas en instalaciones de la sede céntrica por pagos atrasados y manejos poco claros. Y el centro del disgusto se viene concentrando cada vez más en Eliceche, cuyos cambios de hábitos políticos, sociales y culturales han caído mal en muchos ámbitos de Madryn.
Mudanzas y hábitos
En primer lugar, el ex candidato a Gobernador que terminó perdiendo la Provincia por unos 400 votos licuó todo su capital político al sumarse al gobierno de su contrincante Martín Buzzi en un fracasado rol de ministro Coordinador, donde terminó dejando dudas sobre su capacidad de conductor. En esa movida dejó sin explicación alguna y de manera inconsulta en ´offside´ a todo el grueso de militantes y referentes políticos que lo acompañaron gran parte de los últimos ocho años, entre ellos su mentor, Osvaldo Sala. Acto seguido su migración al directorio del Banco del Chubut que preside su primo, Oscar Antonena, para bajar su perfil y grado de exposición pero asegurándose un sueldo de más de 90 mil pesos mensuales, expuso un perfil del madrynense más vinculado a los negocios y al interés personal que a la política. Este paso es sobremanera cuestionado por quienes lo responsabilizan de la situación de la quebrada Alpesca, que fue encarando el desenlace que tuvo durante su gestión y con su anuencia absoluta a los pasos de Omar “Cura” Segundo.
Finalmente entre los cuestionamientos deportivos aparecen numerosos temas que tanto socios como hinchas vienen mascullando por lo bajo, hasta que terminan en convertirse en cantito de tribuna.
Entre los temas sobre los que se escuchan ruidos cotidianos, siguen sonando los balances presuntamente dibujados que no quiso firmar el ex presidente de la entidad. Dicen que habría movimiento de dinero de más de 700 mil pesos mensuales, pero que no se saben si son reales, cómo se cancelan, y dónde sale la plata. Entre otras cosas se reflotó la presunta venta de terrenos del Club que el “Ganso” le habría hecho a un amigo. Se trataría de unos seis predios atrás del Club Hípico que habría entregado todos juntos por unos 100 mil dólares, siendo que el valor de mercado de cada uno de los lotes alcanzaría ese valor. De esta transacción no habría en la entidad papeles, ni boletos de compra venta ni nada. Lo que expondría una vez más un modo de manejarse con los bienes de la entidad de manera absolutamente discrecional y sospechosa.
Habría dinero del pase de un jugador, el 50% de lo pactado que no aparece. También cayó mal a quienes comprobaron que ni el colectivo está a nombre del Brown, de hecho figuraría en los papeles como titular un tal Miquelarena, presumiblemente el hijo de un funcionario judicial que es colega del hijo de Eliceche, ambos apasionados y dedicados al periodismo deportivo en Buenos Aires, donde son altamente reconocidos como profesionales.
Con todas estas cuitas pendientes, dicen que las últimas veces que asistió Eliceche a la cancha, lo hizo con custodia y muchachos que lo acompañan muy de cerca, porque el ánimo estaría bien caldeado.
Fue a la platea como siempre y después, casi como ritual cabalístico, intentó pasar el segundo tiempo en la tribuna que da a Moreno, detrás de uno de los arcos. La última vez que intentó esta rutina, fueron tantas las manifestaciones desagradables que recibió de la gente, que habría decidido abortar su habitual mudanza a la popular.
En fin, es tanta la pasión que une a algunos socios del Brown que el “Ganso” logró hacer hablar a radicales y dasnevistas y encendió los más insólitas alianzas. Y después hablan de “pechos fríos”…