La nueva realidad

Por: Dra.Patricia Chambón de Asencio
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“La realidad objetiva acaba de evaporarse.” W. Heisenberg, premio Nobel Física 1932

Según el Nuevo Paradigma de la Física Cuántica, el ojo del observador modifica la realidad.
Este enunciado del Nuevo Paradigma nos requiere ser conscientes y darnos cuenta desde dónde estamos observando y creando nuestra cotidiana realidad. Es decir, nos está invitando al autoconocimiento! Este es el puente entre ciencia y espiritualidad. Aprendamos a usarlo.
Existimos en un Universo donde todo es Energía en distintos niveles de vibración: desde los más sutiles, los niveles mentales, hasta los más densos o físicos. Todo lo que se manifiesta a nivel físico fue primero energía mental. El pensamiento es energía potencial.
En este Universo de Energía, nosotros los seres humanos, somos verdaderas antenas emisoras y receptoras de ondas electromagnéticas con las cuales creamos nuestra realidad.
En nuestro cuerpo el corazón, que hasta hace poco se creía que sólo servía para bombear sangre, hoy se conoce que tiene un campo eléctrico 100 veces más potente que el del cerebro y 5.000 veces magnéticamente. Y lo más sorprendente es que puede influir sobre otros campos electromagnéticos y transformarlos! Esto es importante porque estamos rodeados de campos electromagnéticos. Y somos un campo electromagnético.
Se infiere de estos descubrimientos científicos, que podemos transformar nuestra realidad circundante aprendiendo a generar campos electromagnéticos a partir de los pensamientos y emociones. Evidentemente, en nosotros está la clave. En lo que pensamos y sentimos. ¡En cómo pensamos y sentimos!
Para saber cómo usar el pensamiento tenemos que ser conscientes en “qué” estamos pensando la mayor parte del tiempo. Es decir auto-observarnos.
Se terminó ya el tiempo de andar por el mundo torpemente creyendo que nos ocurren cosas y que nada tenemos que ver con ellas. Aprendamos a ser conscientes de nuestro pensamiento y a manejarlo para nuestro bienestar y el del entorno. ¡Basta ya de buscar las respuestas afuera, en el otro, adjudicándole la responsabilidad y el poder de las circunstancias que nos toca vivir!
¿Cómo aprendemos a manejar nuestro pensamiento y nuestras emociones? No es a través del control y la represión, valores del Viejo Paradigma, que lo lograremos. Esto nos lleva a convertirnos en analfabetos emocionales. Para aprender a conocer nuestras emociones, hay que dejarlas que afloren a la conciencia sin avergonzarnos ni criticarnos. Ser conscientes de ellas no implica actuarlas. Registrar y observar no significa llevarlas a la acción. Es a través del autoconocimiento…de hacernos amigos de nosotros mismos, que lo lograremos.
Este aprendizaje se desarrolla a través de un método y el primer paso para poder observarnos es: ¡detenernos!
Así podremos darnos cuenta en qué estamos pensando la mayor parte del tiempo y registrar nuestro diálogo interno…esa vocecita interior que critica y enjuicia a todo el mundo o nos susurra todo el tiempo: “lo podrías haber hecho mejor”… “¿y si no resulta?” … “¿y si se acaba?”… “¿y si te mintieron?”… “¿y si te equivocaste?”.
Para poder observarnos hay que retirar la atención del mundo externo y dirigirla a nosotros mismos, por lo tanto necesitamos silenciar las vías de comunicación externas. Necesitamos hacer silencio.
Cuando hacemos silencio y dedicamos toda nuestra energía a auto observarnos comenzamos a darnos cuenta de nuestra programación. A hacer conciente lo inconsciente. Para esto sirven los retiros de silencio. Porque en medio del ruido de todos los días, los llamados telefónicos, el trabajo, las ocupaciones familiares, etc., es imposible auto observarse si antes no hemos sido entrenados. Con el silencio y la auto observación comenzamos a identificar nuestras creencias. Este paso es fundamental. Porque son las creencias las que dan forma a nuestra realidad y las que nos hacen reaccionar condicionando nuestra manera de ver las cosas. Cuando nos damos cuenta de esto, detenemos nuestras reacciones inconscientes. ¡Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas cambian!
El Nuevo Paradigma nos dice que el observador condiciona el fenómeno. Crea la realidad. Por lo tanto seamos Creadores Conscientes de nuestra realidad. Seamos conscientes de nuestros pensamientos y aprendamos a manejar nuestras emociones. Esto lo vamos a conseguir con la práctica de un método. El que sea. Lo importante es ser consciente del método que se elige y hacerlo vida. No se logra el autoconocimiento incorporando datos. No nos hacemos conscientes a través del conocimiento intelectual. Es en la auto observación aplicada a nuestra vida cotidiana, donde aprendo a conocerme. En el día a día, en mis relaciones personales habituales, con mi pareja, con mis hijos, mis compañeros de trabajo, mis vecinos. Allí es donde conscientemente elijo aplicar mi método. Esto, no es tan difícil. ¡Todo lo contrario! En estos días, el Universo nos está llevando a empujones hacia el autoconocimiento! Solamente tenemos que estar atentos a los cambios que espontáneamente ya están sucediendo en todos los ámbitos de nuestra vida y no resistirnos, aferrándonos a viejas ideas, viejas formas que nos hacen sufrir y retardan nuestra evolución. Este es un aspecto bastante delicado, porque si el foco de la atención todavía está centrado en una visión individualista, partidaria y separatista, se sigue respondiendo a la energía del Miedo que escinde, que crea diferencias, que ve al otro como enemigo y al conflicto o a la guerra como la solución al problema. Así se sigue respondiendo al Viejo Paradigma.
Este traspaso de paradigma es dificultoso y nos tiene por momentos confusos, desorientados y angustiados. Percibimos claramente que muchas estructuras y valores en los que creíamos están cayendo y todavía no podemos ver un futuro claro.
Es tan incómodo como, para algunos de nosotros, pasar del teléfono de discado, donde con el dedo hacíamos girar el dial para marcar el número, al actual “touch-screen” que un solo toque en la pantalla nos abre un menú de opciones.
Pero en medio de esta “incomodidad” hay algo que nos puede guiar: mantenernos atentos al fluir de las nuevas corrientes, centrados en nosotros mismos, siendo auténticos, confiando en nuestro corazón y en la infinita sabiduría del Universo que hoy nos conduce a una Nueva forma de ser y estar en la Realidad.

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