Quién será
A menos de dos años de los comicios de 2015, pasada una década de Gobierno, Cristina Fernández de Kirchner no tiene un claro heredero, al diluirse cualquier pretensión re-reeleccionista con la derrota legislativa de octubre. Para evitar el síndrome del ‘pato rengo’, con el temor de ver licuado su poder en el tramo final, la Casa Rosada fogonea el autolanzamiento de un seleccionado de sus dirigentes para dar idea de continuidad en el proyecto. Algo que, según el ultraoficialismo, no les garantiza el gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien podría de todos modos conseguir la bendición a costa de imagen positiva y no de preferencias. Todos, los interesados y los que lo ven desde afuera, imaginan una eventual interna K.
La estrategia del anticipo
Violando el estricto manual oficialista de no adelantar postulaciones para el golpe de efecto de último minuto, varios ya se lanzaron. El primero, hace tiempo, fue Scioli, lo que le generó una de las tantas peleas con la Rosada. Pero luego sorprendió el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, el pasado noviembre, al admitir que una eventual buena gestión ferroviaria le daría pergaminos para pelear el Sillón de Rivadavia. Hasta ese momento, al chivilcoyano se lo incluía dentro de la futura interna bonaerense. “Salió a marcarle la cancha a Scioli”, fue la lectura en La Plata en aquel momento.
Todos quieren
La semana pasada, envalentonado con la repercusión de su propuesta de trasladar la Capital Federal al interior, el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez empezó a bocetear sus próximos dos años. En la ruta 2, al alcance de los veraneantes, ubicó carteles con la consigna “Julián 2015”. Su tropa prefirió dejar en el misterio el cargo deseado, si bien al igual que a Randazzo se le asigna una puja por la Gobernación. Con los primeros resultados del operativo, aumentará o moderará sus pretensiones. Con su huracanada irrupción en el Gobierno, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich también es sumado a los posibles, si la ajetreada gestión no consume sus aspiraciones. Para el final quedan los gobernadores, candidatos por decantación, como el entrerriano Sergio Urribarri, ya bendecido por el ultracristinismo por afinidad.
Como si fueran pocos, ahora se sumó el senador Aníbal Fernández. “Me presentaría como candidato) a Presidente. No lo descarto”, afirmó el ex jefe de Gabinete, con una maestría en el uso irónico del lenguaje. Ante Página 12, el ex ministro también avaló la idea de una futura interna kirchnerista. En esa línea, añadió: “De última, es más volumen político y más consolidación del candidato si a mí no me fuera bien”.
El motonauta acelera
Con el timing de un reloj suizo, a veces buscado y otras de casualidad, el sciolismo reflotó también las aspiraciones de su jefe, como si fuera una respuesta directa a Fernández. “Ha sido vicepresidente, dos veces gobernador, que hace más de diez años que está entre los dirigentes de mayor aceptación popular ¿A qué puede aspirar?”, fue la pregunta retórica de su jefe de Gabinete, Alberto Pérez.
Recién asumido en ARBA, Iván Budassi, fue menos elíptico. “Scioli es un verdadero garante entre este gobierno, que ha hecho muchas cosas buenas y los cambios que se tengan que hacer en el futuro”, pronosticó ante el diario platense Diagonales.
La pata sindical
Sumando más actores posibles de la mano del poder sindical, el secretario adjunto del gremio de Camioneros, Pablo Moyano, afirmó que “los candidatos del peronismo para el 2015 son Scioli, De la Sota y Massa”.
En diálogo con la agencia DyN, el hombre sin pelos en la lengua, consideró que la CGT que encabeza su padre, Hugo Moyano, puede apoyar cualquiera de estos tres nombres en las elecciones presidenciales del 2015. “Al dirigente que tome las banderas de la CGT, lo que venimos reclamando en materia de obras sociales, ganancias, aumento a los jubilados y paritarias libres, vamos a apoyarlo”, sentenció.
De esta forma, uno de los hijos del jefe de la CGT opositora abrió el abanico de posibles alianzas políticas de esa central obrera de cara a la sucesión presidencial de Cristina Fernández. Para recordar es que Moyano jugó en las elecciones legislativas en alianza electoral con Francisco De Narváez, pero apenas logró que ingresara a la Cámara de Diputados el canillita Omar Plaini. Luego, posó para la foto junto a Massa, a los pocos días que el intendente de Tigre -actualmente en uso de licencia- venciera al kirchnerismo en los comicios del 27 de octubre pasado.
No obstante, en el marco del objetivo de Moyano de no quedar nuevamente pegado a un dirigente político, cuando falta todavía mucho para el 2015, se reunió días atrás con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli para hablar de la recolección de residuos en la provincia pero también de política en general. Con De la Sota no ha habido aún grandes señales. Por lo que todo parece indicar que el moyanismo esta vez se tomará su tiempo a la hora de cerrar filas con algún candidato. Mientras tanto, falta pasar mucha agua bajo el puente peronista, dicen. Habrá que ver…