La xenofobia en Madryn, un tema para el laboratorio
El crecimiento exponencial de la migración en la ciudad de Puerto Madryn trae aparejado varios problemas, que van desde el acceso a la vivienda como a la educación, pasando por el trabajo, pero hay uno del que no se habla tanto y quizás sea de los más peligrosos: la xenofobia. Si bien algunos dicen que la población boliviana en Madryn ya alcanza el 20 por ciento, los datos estadísticos demuestran que no llega al 10. este tipo de especulaciones y datos sobredimensionados estarían en cierto modo también alimentados por cierta resistencia a la multiculturalidad.
Sergio Kaminker, es sociólogo y becario de la Unidad de Investigación en Sociedad, Ambiente, Población y Territorio del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) y un estudioso de la inmigración en la ciudad: “En el trabajo que llevo hecho en estos dos años, he escuchado situaciones en el espacio público en el que viven momentos de zozobra por el hecho de ser bolivianos, y no sólo por ser boliviano, sino por parecerlo. Esa es una cuestión, lo que sucede es que hay determinadas situaciones que uno atribuye a la xenofobia, pero en realidad son formas de expresión de racismo, porque la forma en que se da esa situación es directamente la identificación entre un fenotipo, una vestimenta, con una nacionalidad.
Y en realidad muchas veces no se trata de bolivianos ni de hijos de bolivianos, sino tal vez alguien de Salta o de Jujuy, o que viene de la provincia de Buenos Aires o que vienen del mismo interior del Chubut, que por tener determinado fenotipo, lo ven por la calle y lo identifican como boliviano”, o diferente.
La xenofobia no baja
La discriminación hacia el inmigrante boliviano es moneda corriente en la ciudad, quizás no materializada en hechos concretos, pero sí en gran parte del discurso colectivo. Hay quienes le atribuyen a los bolivianos problemas tales como la falta de trabajo o la saturación de los servicios públicos, un discurso naturalizado en la década del 90 a partir del desfinanciamiento de tales servicios y del aumento de la desocupación. Otros, los ven como una competencia desleal en su calidad de fuerza de trabajo, ya que hay un alto porcentaje de personas que aun mantienen situaciones de documentación irregular, y por ende acceden a trabajos “en negro”, no tributan desde los comercios que explotan o mantienen un funcionamiento económico y financiero paralelo al determinado por el Estado Argentino.
“Acá en la ciudad, como en otras ciudades de la Patagonia, me animaría a decir que la xenofobia no mermó tanto. Si bien está claro que es un discurso recurrente en momentos de crisis y cuando surgen determinadas problemáticas sociales, por lo fácil que es echar la culpa para afuera, acá en la ciudad como en Comodoro Rivadavia o Bariloche, la xenofobia está muy presente. En algunos lugares, como estos últimos, con mayor violencia, y acá en Madryn con situaciones complejas, pero no tan violentas”, opina Kaminker, y agrega que “hay que entender que si la gente migra y hace miles de kilómetros para venir esta ciudad, es porque quieren vivir mejor, porque no estaban bien adonde estaban, y ese derecho lo tenemos todos”.
Lo que se puede ver y lo que no
Uno de los trabajos más importantes que realizó Kaminker refiere a la distribución de la residencia dentro de la ciudad, en directa relación con la clase social y procedencia de la población: “En eso tiene una carga importante la xenofobia y qué sectores ´se pueden ver´ o ´son atractivos para mostrar´ en una ciudad como la nuestra, donde el turismo es importante, donde hace a la calidad de vida de la ciudad ´lo que podemos ver´, y muchas veces en ese proceso se ha tendido a ocultar determinadas cosas. Yo quiero creer que eso es algo que se está transformando y por suerte hay bastante gente intentando pensar en la ciudad como un todo, aunque creo que todavía falta mucho. Hoy vemos que la ciudad ha crecido y sigue creciendo mucho y si vemos quiénes se ubican en determinados lugares de la ciudad vamos a ver que hay una diferencia muy clara”, afirma el investigador.
La regularización, un paso adelante
La instalación de la dependencia de Migraciones hace unos cinco años en la ciudad, aportó un grano de arena en lo que es la mejora de la calidad de vida del inmigrante boliviano. La regularización de los mismos, es una de las políticas de Estado más importante que se llevó a cabo con respecto a la migración. “La delegación de la ciudad tuvo un proceso de no quedarse en la oficina, sino de salir a ver qué pasaba con la gente que era inmigrante, eso permitió no sólo que se regularice a casi toda la población migratoria, sino también destrabar algunos conflictos sociales derivados de la xenofobia, de situaciones de abandono hacia sectores de la ciudad donde hay un porcentaje alto de población inmigrante. Eso ha generado cierto acercamiento entre la colectividad y determinadas instituciones estatales, también es verdad que la xenofobia y el racismo siguen siendo un problema y que son procesos de largo plazo que hay que trabajar porque son una parte muy importante de la ciudad hace ya más de 20 años”.
La política local
La apertura en Puerto Madryn de la delegación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), junto con la oficina de Migraciones, son parte de la política tanto local como nacional en lo que se refiere a la lucha contra la xenofobia. Si bien desde el municipio no son muchas las noticias que hay en referencia a políticas contra la discriminación, Kaminker opina que “tanto desde la delegación de Migraciones, como del INADI y algunos organismos del municipio hay algunas políticas. Incluso yo he participado de charlas en las escuelas, creo que es algo sobre lo que tenemos que tomar responsabilidad todos y en esto son muy importantes no sólo las instituciones públicas, sino las privadas también”, y cierra diciendo que “localmente se ha hecho mucho, todavía falta, pero tenemos que tener cuidado, sobre todo cuando vemos que el discurso xenófobo, racista, se transforma en política pública a través de una pequeña reglamentación. Hay que prestar atención porque es algo dinámico, sobre todo en situaciones de crisis con cuestiones que traen una carga de violencia peligrosas para la sociedad”.