El maquinista del tren que descarriló en Nueva York iba medio dormido
Un portavoz sindical reconoció que el maquinista del tren que descarriló el domingo en el Bronx de Nueva York estaba medio dormido antes de coger una curva casi al triple de la velocidad máxima permitida, estaba «dando cabezadas» antes del impacto aseguró.
William Rockefeller, el maquinista, tenía 15 años de experiencia y conocía bien una curva identificada como peligrosa dentro de Metro-North, el ferrocarril que une Nueva York con las ciudades del norte del estado y del vecino Connecticut. No estaba ni borracho ni drogado, según la investigación preliminar, y aseguró haber dormido antes de ponerse a los mandos del tren que salía poco antes de las seis de la mañana.
El tren entró a 131 kilómetros por hora a una curva peligrosa donde la velocidad máxima permitida es de 50, según los primeros datos de la investigación. Cuatro personas murieron en el accidente y más de 70 fueron heridas. Earl Weener, miembro de la comisión encargada de la investigación (NTSB, en sus siglas en inglés), confirmó el lunes en rueda de prensa la velocidad registrada en la caja negra del tren antes del impacto.
El maquinista aseguró que recurrió a los frenos de emergencia, pero no funcionaron. El hecho de que intentara utilizar esos frenos, que se emplean en casos extremos para evitar el choque de trenes, indica que el conductor se dio cuenta de que iba más rápido de lo debido. Varios pasajeros aseguraron que su impresión antes del accidente era que el tren iba más deprisa de lo normal. Según Metro-North, no había ningún freno automático y el único que podía parar el tren era el conductor. La primera inspección del tren no detectó ningún fallo en el equipo.
El accidente se produjo a las siete y veinte de la mañana cuando quedaban veinticinco minutos para llegar al destino, la estación de Grand Central Terminal, en el centro de Manhattan, y después de hora y media de viaje desde Poughkeepsie, unos 130 kilómetros al norte de Nueva York.