A armar el arbolito que se acerca Navidad…

Por Cándido Rivera
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¡Qué lo tiró, Cándido! Se nos fue el año. ¿A dónde se fue, Pelado? Es una forma de decir, digo que se acabó. Ya le entendí, Cárdenas, pero me revientan los lugares comunes. ¿Comunes a qué? Comunes a la relación entre su nivel de mediocridad y mi umbral de tolerancia, Pelado, común a eso, y hoy esa relación está en niveles peligrosamente negativos, así que le pido, por el bien de su complexión física y de mi prontuario judicial que se abstenga de decir pelotudeces, ¿se entiende? O sea, cosas como “qué tiempo loco”, o “lo que mata es la humedá” o su “se nos fue el año” mejor lo reserva para la cena con su sobrinito, ¿sí? Bueno, bueno, el horno no está para bollos, me parece… ¡Ve, ve!, lo está haciendo a propósito, usté quiere matarme de un síncope. Bueno, nadie se muere en las vísperas, Cándido. ¡Finishelá, Pelado! ¡Le juro que lo ahogo con el servilletero y lo hago pasar por un suicidio! Bueno, bueno, no se me ponga así, menos en estos días. ¿Qué días, Cárdenas? No, nada.
¿Qué días, Cárdenas? Ahora no se me haga la rata cruel. No me hago nada, Cándido, pero con ese estado antisocial suyo le llego a decir que no se me altere en días de Navidad, es capaz de un cardenicidio. ¿Un cardenici… ¡Ah…! Se levantó ocurrente hoy, está bien, tal vez tenga razón y esté un poco alterado… ¿Un poco?, al lado suyo Violencia Rivas es una adicta al Rivotril. ¿Quién es Violencia Rivas? No, Cándido, no me jorobe, porque una cosa es que siga manteniendo esa postura de “la televisión no me gusta”, pero de ahí a decirme que no conoce a Capussotto es muy mucho, ¿eh? No, a Capussotto lo conozco, ¿el de Cha cha cha y Todo por dos pesos, no? Satamente, Cándido, ¿vio que no era tan difícil? No es difícil, Pelado, a la que no tengo es a esa Violeta Rivas, bah, sí, a Violeta Rivas la tengo, pero del Club del Clan, que cantaba “qué suerte, qué suerte, que suerte que esta noche voy a verte”, ese tema de Chico Novarro y Palito Ortega… Bueno, no, Cándido, no es esa Violeta Rivas, es Violencia Rivas, un personaje de Capussotto, que es una cosa así como una cargada a esa otra Violeta… ¿Una parodia, Cárdenas? No, una cargada, no me confunda, Violencia es, como esa otra Violeta, una integrante de un grupo de cantantes adolescentes de los sesenta, pero que se llaman “La Barra de la Nueva Ola Juvenil”, pero en vez de ser una minita tranquilita y de su casa, es una loca de atar que dice que inventó la música punch… ¿Punch, Cárdenas, usté está seguro, como las pastillitas, no será punk? Ah, sí, eso punk, la cosa es que la vieja, porque ahora ya es vieja, no como antes que era joven… Sí, Cárdenas, como todos, alguna vez fuimos jóvenes. Usted no parece, Cándido. ¿No parezco qué? Que no parece que haya sido joven nunca, Cándido, ¿qué quiere que le diga? Pero qué está diciendo pedazo de chitrulo, si usté me conoce desde que íbamos al colegio. Sí, pero no me acuerdo mucho, ¿y usted dice que no tuvo siempre esa cara de pasa de uva? ¡Pero por qué no se compra un espejo, Cárdenas, la que lo tiró de las patas! A ver, ¿qué pasaba con esa Violencia? Ah, cierto, bueno, que la mina está reloca y cuando le hacen cualquier reportaje se revira mal por cualquier cosa y termina puteando a medio mundo y revoleándole hasta los gatos al periodista. La verdad que no lo vi nunca, Pelado, cuando llegue a casa lo busco. Pero no lo están dando en la tele ahora, bah, creo que no. Lo busco en Youtube entonces. ¿Usted tuvo, qué tuvo? No tuve nada, Pelado, Youtube, una página de internet donde hay videos. ¿Y hay de Violencia Rivas? Seguro, Cárdenas, seguro.
Pero… ¿A qué venía todo esto de Violencia Rivas? Ni idea, Cárdenas, al final va a tener razón que estamos hechos unos viejos chotos. No, no, no, yo dije que usted estaba hecho un viejo choto, no yo, de eso me acuerdo perfectamente. Pero no se acuerda de qué estábamos hablando. Sí, sí, me acuerdo que le dije que tiene cara de pasa de uva… ¡Mah finíshela! Ah, cierto, finishela, ahora me acuerdo, lo que yo quería decirle es que no puede sacarse así en estos días tan navideños, ¿no ve que en todos los negocios ya pusieron las bolitas de Navidad? Bueno, sí, lo vi, aunque eso no me conmueve mucho tampoco. Tiene que conmoverse, Cándido, no puede tener el corazón tan de piedra. No, Pelado, qué quiere que le diga, a mi me puede emocionar el cariño o las sensaciones que traen estas fechas, pero no me pida que moquee porque el supermercado de acá en la esquina le metió tres pelotas coloradas a la puerta corrediza. Bueno, no, tampoco la boludez, Cándido, lo que le digo es que sea un poco más indigente. Más indulgente querrá decir usté. No, eso es para ponerle azúcar dietética al café, Cándido. No, eso es edulcorante, Pelado, animal, burro. ¿Eso no era para colorear las tortas, Cándido? ¡No, no y no! Por lo que más quiera, ¡pare un poco esa producción en serie de borricadas!
Ufa, ¿ve, Cándido?, usted está muy nervioso en estos días, yo que usted vuelvo a casa y me dedico a alguna tarea que lo tranquilice, algo así como una laborterapia… Eso, Rivera, ¿por qué no aprovecha que ya es 11 y se pone a armar el arbolito de Navidad? ¿Eh, Rivera? ¿Qué le parece? ¿Eh? ¿Rivera, se siente bien?

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