Un ‘creo’ y diez ‘avemarías’

2qC8ZAl final, a Jorge Aleua lo bajaron del ministerio de Medio Ambiente de Chubut antes que asumiera, cuando el hombre que no se caracteriza por sus elaboraciones discursivas se mandó solo y confirmó el guiño que la Provincia estaría dispuesta a hacerle a la minería en 2014. Lo cierto es que al pobre rawsense lo condenaron sin anestesia, mientras que por estos días es la propia Iglesia la que viene sosteniendo la necesidad de “reconsiderar” la explotación minera.
De hecho, en los círculos productivos se está rezando casi como una oración mágica el mensaje que dio el Papa Francisco en la Jornada de Reflexión sobre la Industria Minera, realizada el pasado 7 de septiembre y que suena como oro para sus oídos.
El mensaje enviado por el Santo Padre, a través del Secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, durante el encuentro organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz fue derramado ante los representantes de las industrias mineras más importantes del mundo, entre ellas la Anglo American, la China Minmetals Corportation, Rio Tinto, Zamin Resources, entre otras, además de diversos expertos de la Iglesia Católica en este sector, Caritas y Oxfam America.
“Los participantes en este encuentro se dan cuenta de que, para no repetir los graves errores del pasado, las decisiones hoy no deben tomarse sólo teniendo en cuenta las perspectivas geológicas o los beneficios económicos de los inversores y de los Estados. (…) Es indispensable e inevitable un proceso decisorio nuevo y más consciente que tenga en consideración la complejidad de los problemas en cuestión en un contexto de solidaridad. Ese contexto requiere, ante todo, que se garanticen a los trabajadores los derechos económicos y sociales en pleno respeto de las normas y las directrices de la Organización Internacional del Trabajo. Del mismo modo, es indispensable que las actividades extractoras respeten las normas internacionales sobre la protección del ambiente. El gran reto para los dirigentes de empresa es el de crear una armonía entre los intereses de los inversores, los managers, de los trabajadores y sus familias, del futuro de los hijos, de la defensa del ambiente, en ámbito regional e internacional y que constituya, al mismo tiempo una contribución a la paz mundial”.
El purpurado concluye afirmando que las Iglesias locales “harán ciertamente suya la solicitud del Pontificio Consejo colaborando con los dirigentes de las empresas mineras, para ayudarles a desarrollar un enfoque cada vez más completo de la cuestión”.
O sea, se podría concluir entonces que en Chubut, a Aleua lo perdió el exceso de fe o Martín Buzzi necesita ver para cree.

Fuera demonios

Mientras tanto, el supra gobierno eclesiástico marcó la cancha también en Argentina sobre el “flagelo de las drogas” a través de un documento liviano pero contundente emitido por la Conferencia Episcopal. Hace unos días, fue Daniel Scioli, quien tienen un verdadero problemita con el narcotráfico en provincia de Buenos Aires sobre todo con el escandaloso lavado que se realizaría en Tigre, se reunió con los Obispos. En ese marco consideró el documento «como un aporte para tomar conciencia y no como una acusación, pensado para unir y no para dividir a los argentinos detrás de este gran problema».
En la reunión estuvieron presentes los obispos de las Diócesis de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Frassia; de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti; de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera; de San Isidro, monseñor Oscar Ojea; de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones; de San Justo, monseñor Baldomero Martini y de Morón, monseñor Luis Guillermo Eicchorn. Por razones de agenda no pudieron concurrir el Arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer; y el obispo de San Martín, Guillermo Rodríguez Melgarejo.
Durante el encuentro, Scioli remarcó «la participación ciudadana y la responsabilidad de los medios de comunicación son claves para el abordaje integral de esta problemática» y confirmó su «compromiso» en la lucha contra el flagelo. El gobernador consideró al narcotráfico como «un problema de seguridad pública» y convocó a atacar atendiendo «los problemas que llevan a los jóvenes a ese falso atajo».
En esta línea, el gobernador de Chubut, Martín Buzzi también se había manifestado del mismo modo, asegurando su “compromiso” en el combate de la droga. Aunque con mayor sigilo al momento de enumerar hasta donde llegaría su lucha. Scioli por ejemplo no dudó y fue al hueso: «al narcotraficante, que es un criminal, hay que combatirlo con todo el rigor y no dejar que esas mafias hagan pie» y agregó que también «debe aplicarse el máximo castigo si se detecta a funcionarios cómplices de los narcos (sic)».
-Hola…! Teléfono para Chubut!

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