Ruidos raros en el aire

romanaEl segundo volantazo político que dio el Gobernador de Chubut en menos de dos años de gestión, primero abandonando el Modelo Chubut para adherir al Frente para la Victoria, y ahora mutando a un territorio raro de buzzismo-elicechismo que significó una purga total del Gabinete, sin grandes consultas en las bases, sin militancia propia que lo sostenga y sin alianzas de trascendencia, lo dejó en medio de un escenario político pocas veces visto en la Provincia.
El clima completo se vivencia en la calle, pero sobre todo se traduce en la Legislatura del Chubut.
Esta semana la primera sesión después de la “nueva era Buzzi”, cuyo mandato se monarquizó sobre un círculo rojo propio y acotado de colaboradores, muchos de ellos resistidos, estuvo para alquilar balcones, según los analistas finos. Es que fueron tantos los frentes objetados que muchos se preguntaban cómo piensa hacer para gobernar Buzzi con este clima sumamente enrarecido y tantas medidas y designaciones cuestionadas.

De todo y para todos

En ese espectro legislativo absolutamente desfavorable para Buzzi, destacaron los rechazos a la designación de Oscar Antonena como vicepresidente primero del Banco del Chubut y la de Carlos Eliceche como director por incompatibilidad de cargo y parentesco según la Ley 4164. Se sumó una denuncia penal contra el designado ministro Coordinador Miguel Castro por haber asumido sin que le aceptara el Concejo la renuncia como intendente de Cholila, violando la Constitución según los artículos 244 y 245 y el Código Penal en su artículo 252.
La designación de Echelini fue otro capítulo. Los diputados argumentaron profusamente sobre la Ley V, artículo 96 resistiendo la reforma que pretende el Ejecutivo, y que hoy impide la designación ‘a dedo’ de Jorge Echelini como Fiscal de Estado. Un abogado que representó al grupo de choque “Los Dragones” que colapsó la producción petrolera nacional y puso en jaque la caja provincial, y el mismo letrado que accionó contra la Ley de Reforma Judicial que tanto viene defendiendo el kirchnerismo. Un modus operandi que tendría antecedentes entre Buzzi y Echelini, si se recuerda que hace unos años otra situación similar casi fue la causal de otro pedido de juicio político a Buzzi en su época de intendente de Comodoro Rivadavia, cuando los concejales radicales lo acusaron de incumplimiento de los deberes de funcionarios público por haber designado a Jorge Echelini como secretario de Gobierno, también de forma irregular.
No faltó el pedido de interpelación a la ex ministra de Economía Graciela Dufour y a la ministra de Salud, Mónica Eredia, ambas por falta de claridad o dudas sobre manejo de finanzas y otras gestiones.

Alpesca, un agujero negro

Entre todos los cuestionamientos que recibió el Ejecutivo, posiblemente el más grave fue el anuncio de una denuncia penal que encara el bloque del Modelo Chubut, por la desviación de fondos públicos por un monto superior a los 10 millones de pesos a favor de la empresa Alpesca, vinculada a empresarios apoyados por el ex ministro Coordinador Carlos Eliceche, que además están procesados en una causa por narcotráfico.

La primera piedra

Y parafraseando a un colega, quienes peinan canas y han vivido parte de la historia reciente de la provincia dicen que tal como está el ambiente, no hay que descartar que la “primera piedra” de la lapidación que podría sufrir Martín Buzzi estaría vinculada al manejo de las finanzas y sobre todo al “negocio del endeudamiento” que viene denunciando el radicalismo. “Han creado un programa para la emisión de letras y han contratado a una empresa a la que hay que pagarle excesos”, dijo el diputado Roberto Risso al insistir que todo endeudamiento que se autorice a un gobernador sea quien sea, debe tener un fin público, o sea una buena razón para el Estado.
Resulta que los últimos 1.200 millones de pesos que tomó Buzzi por recomendación y gestión de Antonena desde el ministerio de Economía, fueron a parar al Banco del Chubut, desde donde se pagan intereses por casi un millón diario. Además de enrocar ahora el rol a Antonena para que pase a manejar esa plata, del destino que tenían y que aprobó la Legislatura que era para obras, se está pasando a uso de gastos corrientes (ya se le autorizó el jueves a usar 160 millones para aumento de sueldos por ejemplo). De ahí a que se escurran en otro tipo de “gastos” hay un paso.
La lamentable sensación que queda es que Martín Buzzi no está siendo sincero con el electorado chubutense, pero tampoco con la ciudadanía en general. No blanquea sus planes y gobierna desde un autismo casi monárquico, más allá de la buena valoración profesional o humana que se tenga del hombre como persona. Políticamente tampoco está haciendo las cosas bien, y deja en manos de raros “asesores” su más estrecho tejido de poder que hoy aparece perforado por los cuatro costados. Todos estos, analizados objetivamente, no son buenos datos para nada.

Hay que aprender de la historia

En Chubut, los casos de destituciones no han sido muchos, pero sí de interrupciones varias de mandatos. Sin embargo, el único caso de un gobernador que resultó literalmente destituido se dio en 1965 afectando al comodorense Roque González, situación que tuvo algunas constantes a tener en cuenta, como por ejemplo que también estuvo en el medio el manejo del Banco y precisamente bonos.
En marzo de 1965, en el marco de las elecciones para la renovación de la Cámara de
Diputados de la Nación, se produjo en Chubut una crisis institucional que derivó en ese juicio político al Gobernador y su posterior destitución.
En esa época, la provincia recibió regalías en bonos de YPF difíciles de cobrar, burocráticamente hablando, y para colmo el Banco de la provincia del Chubut ni siquiera tenía sucursal en Buenos Aires como para agilizar el trámite. Es así que por gestiones más rápidas de “asesores” dispuestos se buscó la manera de agilizar el ingreso de dinero, dado los similares ahogos de caja del ministerio de Economía, y se comenzaron a debitar esos bonos en el banco Galicia, saltando la norma que establece exigencia del trámite a través de la entidad financiera local.
Este sería el principio del fin del mandato de Roque González, que terminó juzgado y destituido luego por una operación ilegal, según nuestra Constitución. Un dato si se quiere inofensivo, pero que bastó para oficiar de amplificador del tremendo ruido político que había detrás. Antes que “lo fueran” a Roque, otra situación había hecho que el vicegobernador Atilio Oscar Viglione, renunciara al Ejecutivo. Con estas movidas, fue el Legislativo el que designó al diputado Nahuel Pío Raso directamente como Gobernador de Chubut para completar el mandato, quien gobernó hasta junio del `66 y terminó fuera tras el golpe de Onganía.
Sintético, pero determinante ejemplo de cómo un “descuido administrativo” se ‘puede llevar puesto’ hasta al más ducho, sí no hay una red política efectiva y un consenso económico y social verdadero. Lo demás, es todo virtualidad de quienes se la creen, una enfermedad muy propia del poder, que se suele detectar cuando ya es demasiado tarde, dicen los que saben. Habrá que ver…

ÚLTIMAS NOTICIAS