Postales y fotos

ROMANAMartín Buzzi logró ayer la foto con “Coqui”, pero no fue por ningún mérito propio ni cercanía “especial”. Por el contrario, fue por orden de la Presidente, y la agenda que en rigor estableció el nuevo Jefe de Gabinete en base a las posibilidades del día, a pocas horas de su asunción.
Por la mañana, Jorge Capitanich recibió a la prensa y más tarde mantuvo reuniones en su despacho de Casa Rosada con gobernadores y funcionarios del Ministerio de Salud.
El primero en arribar fue el misionero Maurice Closs quien confirmó que «nos va a convocar a todos como para enfocar los temas importantes». «Es muy bueno tener un gobernador como jefe de Gabinete», destacó Closs.
En segundo término, recibió al ministro de Salud y diputado nacional electo, Juan Manzur, y a otros funcionarios de tercera línea como los secretarios de Políticas, Regulación e Institutos, Gabriel Yedlin; de Promoción y Programas Sanitarios, Máximo Diosque, y de Coordinación, Eduardo Garvich. Manzur asumirá en próximos días su banca por Tucumán y se estima que uno de los tres puede sucederlo en el cargo.

Luego le tocó el turno al gobernador de Chubut, antes que regresara al sur, ya que se encontraba en Buenos Aires por los actos. «Dialogamos sobre la situación actual de Chubut y coordinamos agenda de trabajo», sostuvo concreto el chaqueño en su perfil oficial de Twitter.

Por Marisa Rauta

Símbolos elocuentes

La situación puntual de Chubut incluyó abordar la inestabilidad institucional que rodea actualmente a Buzzi luego de la purga de su Gabinete, tanto como la implosión política dentro del FpV.
Para la Rosada, el ‘kirchnerismo tardío’ que cultiva Buzzi es todo un misterio, pero en todos los casos produce resistencia. Ahora con el esmerileo directo a un ministro nacional como sucedió con Norberto Yauhar, más que intriga; el prototipo ´Tincho´ produce directamente desconfianza absoluta en el riñón del oficialismo nacional.
Más allá que el de Agricultura, Ganadería y Pesca era uno de los cambios atados al del Ministerio de Economía, cuya posibilidad ya se había anticipado en el marco del ablande de medidas, la detracción política y el abandono absoluto que aplicaron una parte de los ‘allegados tardíos’ al FpV sobre su propio candidato en Chubut, fue una experiencia brutal pocas veces vista dentro del kirchnerismo. Una práctica precisamente que Néstor marcó y deploró en Das Neves, al que le llovió el apodo de “Comeperros” precisamente por “devorarse” a sus propios a cualquier precio.
Lo cierto es que el acto de asunción de los nuevos funcionarios fue un verdadero laboratorio donde se evidenció la poca “química” que el kirchnerismo tiene con Buzzi, a quien no olvidan de la mano de Mario Das Neves iniciando juicios contra Cristina, los mismo de los que ahora desistió pagando honorarios millonarios.
“Lo ubicaron en la tribuna bien lejos del círculo íntimo, deambuló en busca de saludos un largo rato y encima, debió escuchar por lo bajo varios comentarios que le tiraron al pasar algunos de los más combativos: ‘te quedaste sin legisladores y encima nos cagaste un ministro’ se escuchó por lo bajo”, describió un colega acostumbrado a las glamorosas coberturas porteñas.
Tanto fue el vacío que los demás gobernadores le soslayaron al mandatario de Chubut, que dicen que en un momento dado quedó sentado solo, apenas bajo el paraguas de la imponente pintura del techo del italiano Luis de Servi, que conmemora dos momentos claves de nuestra historia la Revolución de Mayo y la Declaración de la Independencia.
Si algo permite al periodismo ese suntuoso salón Blanco de la Rosada, es una mirada panorámicamente selectiva de los propios. Dicen que las 456 lámparas que conforman la araña francesa que se impone en el ámbito, fueron recorridas varias veces por la mirada del chubutano en un conteo que anestesió tanto nerviosismo. Por momentos la terapia de la vista perdida se trepó a las molduras y bajó hasta el piso de roble de Eslabona que se incrustó prolijamente hace exactamente 110 años en ese lugar, cuando se arrancó de los árboles de Bruselas para dejar resonar tantos pasos argentinos generosamente. Los que vienen y los que van…, los que fueron y los que vinieron por el imponente recinto, donde el busto de la República tallada en mármol de Carrara, a veces mete miedo.

“No los une el amor…”

Por su parte, la lectura de Martín Buzzi fue de valoración de los cambios dispuestos por la Presidenta, pero como un gobernador más. Desde su rol político, nada dijo por la pérdida de Chubut de los dos ministros claves que tuvo en toda la historia de la Provincia. Nada, ni una palabra, ni del trabajo sostenido por el madrynense Hernán Lorenzino ni del trelewense Norberto Yauhar, pese a que la labor de ambos aportaron posiblemente gran parte de lo “mostrable” que tuvo en dos años de gestión, Martín Buzzi.
Este dato no pasó para nada desapercibido en la Rosada, porque más allá de los celos de protagonismo o de las internas partidarias, si algo no se puede desconocer en el universo Nac&Pop es la fórmula de las tres “iii”, que dice que la gestión, en tanto su efecto federal, es intocable, incuestionable e invaluable. Manual básico.
“La presencia de Capitanich en el Gobierno es un puente para profundizar y fortalecer la relación entre Chubut y Nación”, dijo Buzzi luego de su primer reunión oficial. “Apuntaremos a más seguridad, más producción y más empleo”. “Tenemos por delante el desafío de mejorar la gestión, de seguir adelante con las transformaciones en línea con este modelo de país iniciado en 2003”.
Los dos temas excluyentes a tratar con las provincias son ver cómo incentivar las economías regionales y apurar medidas concretas para controlar el narcotráfico. Todo indica además que el poder central por ahora, y sólo por ahora, no confrontará, ni cuestionará a fondo las conducciones del Interior. Por el contrario, reordenará las provincias para evitar más migraciones políticas a las aventuras opositoras más firmes, de las cuales, casi todas conviven adentro del propio peronismo.

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