Petriella: «La economía es buena cuando es buena para la gente»
El día miércoles se presentó en Madryn el reconocido sociólogo Ángel Petriella, una de las personas que más han profundizado sobre el estudio y la práctica del cooperativismo en la Argentina. La charla, organizada por la Comisión de Asociados de la Filial de Puerto Madryn del Banco Credicoop y el auspicio de la Municipalidad de Puerto Madryn a través de la Subsecretaria de Relaciones Institucionales y Fortalecimiento de las Organizaciones Sociales y de la Universidad San Juan Bosco, se realizó en el Aula Magna de la sede de la ciudad portuaria de la casa de estudios apenas pasadas las 19 horas del miércoles.
Con un auditorio completamente colmado, Petriella brindó una conferencia titulada «Lo cooperativo como herramienta de transformación social», en la cual el escritor destacó al cooperativismo como un acto militante y un valor en sí mismo, ya que inició asegurando que «las cooperativas contribuyen a la construcción de un mundo mejor».
Historia y realidad
Petriella explicó, que para poder mejorar el mundo se debe, antes, diagnosticar la realidad. La cual está regida por el sistema capitalista, el cual se encuentra en una crisis global, pero destacó que el mismo siempre ha transitado por diferentes momentos de crisis. Crisis que, más allá de sus conceptos macro económicos, «fueron también muy dolorosas y muy drásticas para el conjunto de la humanidad» aseguró Petriella. Como la de 1930 que finalizó con la Segunda Guerra Mundial o el proceso de 1960 que terminó afianzando la globalización e instalando el modelo neo liberal; «sistema que consolidó la idea de un sólo mundo, un sólo pensamiento, que prometía que si se desregulaba absolutamente la economía se iba a generar inversión y crecimiento, produciendo un derrame de arriba hacia abajo de riqueza y bienestar», pero el sociólogo se apresuró a agregar: «Parece ser que esa película no se dio así, por lo contrario, en las últimas décadas del siglo pasado se demostró que este sistema generó gran riqueza pero sólo para unos pocos».
Petriella, a fin de demostrar la profunda asimetría y desigualdad que existe en nuestra sociedad se vale de la historia para comparar la situación actual con la de otros tiempos también reconocidamente asimétricos. De esta forma aseguró que, a diferencia de la Edad Media, cuando «aunque se hubiera podido juntar toda la riqueza de la nobleza no se hubiera resuelto el tema de la pobreza, porque era estructural» en el mundo de hoy, con el desarrollo científico tecnológico, «la especie humana tiene la posibilidad de darle comida y servicios dignos a tres veces la población mundial. Las dos terceras partes de todo el mundo está por debajo de la línea de pobreza, y una quinta, de la indigencia». De esta forma, el escritor aseguró que «vivimos en un mundo donde la desigualdad, la asimetría no es un fenómeno natural ni de escasez, sino que es el resultado de las relaciones de fuerzas entre los que más tienen y los que menos tienen, y si existe alguna ley en la historia es que los que más tienen nunca ceden si los que menos tienen se lo exigen». Definiendo así a la puja distributiva, «una de las luchas más profundas y más veladas de nuestro tiempo».
Crisis económica, crisis política
Con respecto a la expansión científico tecnológica, Petriella describió la paradoja que representa que la misma genera una capacidad de producción como nunca hubo en la historia pero a la vez «expulsa a millones y millones de personas del mercado del trabajo», generando riqueza que es redistribuida en forma desigual, y agrega que «por eso se habla de generar modelos con inclusión, porque es una situación que es disfuncional al desarrollo de la humanidad pero es funcional al sistema capitalista. Pero esta funcionalidad entra en crisis porque lo que se hace es bajar la capacidad de consumo; si no hay consumidores, no hay producción que permita generar la rentabilidad que el capital requiere».
Ante esta situación, Petriella señala la aparición de la financialización del capitalismo, que fue la solución que encontraron para lograr la tasa de ganancia que no se obtenía por la vía del capital y el trabajo, generando así la industria del crédito o burbuja financiera, «siendo esta el origen de la gran crisis financiera que aparece en los primeros años de este siglo y se está extendiendo hasta estos días».
Pero, para el sociólogo del Credicoop no se trata solamente de una crisis económica, sino que se trata de una crisis política, ya que los salvatajes que se están realizando en todo el mundo es para que cobren los bancos, o sea la jerarquía financiera del sistema capitalista. Y estaría, según su criterio, en la capacidad del poder político revertir esta ecuación, «sin embargo», concede, «esa relación de poder no está dada hoy».
Por otra parte reconoce que otra de las consecuencias de la crisis «es la falta de credibilidad sobre que las mismas recetas que generaron la enfermedad puedan resolver la cura de la misma» y es en América Latina de esta década donde, según Petriella, aparecieron algunas experiencias destacables. «Experiencias de ruptura que se dieron en Venezuela, Bolivia, Uruguay, Ecuador y en Argentina que tienen como común denominador la vuelta del Estado como elemento activo en lo económico y en lo político» explicando que esto fue «en contra directa de lo que en su momento se consideró como el ‘Consenso de Washington'», el que señalaba, a grandes rasgos, que los Estados no podían, porque habían quedado desbordados, administrar ni las economías ni las políticas nacionales, y debían ser reemplazados por las corporaciones internacionales denominando esta situación como ‘el fin de la historia’.
Esta ruptura que se dio en América en la práctica económica, política y social, que recuperó al Estado con un concepto de inclusión, de trabajo y de independencia, según Petriella, no se hubiera podido dar si no hubiera existido la actual integración latinoamericana que posee hoy en día el continente «para poder entrar al concierto mundial con capacidad de negociación», afirmó.
Mucho más que una ambulancia del sistema capitalista
«Lo económico tiene que ser con sentido social, la economía es buena cuando es buena para la gente» afirmó Petriella, por esto aseguró que es necesario buscar nuevas formas de organización social para reemplazar al consumismo desenfrenado que no es eficaz para el desarrollo humano y que le de una solución a esta crisis generada por el sistema capitalista. Y es en el cooperativismo donde el sociólogo está convencido se encuentran las respuestas.
En este punto, Petriella hace una diferenciación entre las cooperativas posibles, distinguiendo a aquellas cooperativas que sólo lo son de nombre, las otras que son genuinas, eficientes y democráticas pero que aspiran sólo a satisfacer necesidades personales de sus miembros y por último a las que agregan a su actividad «la integración con otros organizaciones populares y sociales, convirtiéndose de esta forma en parte de una cadena más grande que aspire a la transformación social».
Es a este tipo de movimiento que Petriella llama el cooperativismo transformador, al cual define a través de sus ideales como ser la utopía, la reforma y la revolución no sólo como moderador de las desigualdades, si no como parte de la lucha por un nuevo sistema, «que todavía no sabemos cómo llamarlo, pero sabemos que tiene sus raíces en los ideales socialistas, pero no necesariamente socialista».
Este nuevo sistema que señala Petriella busca una sociedad en la que la solidaridad sea un valor central, plural, participativa y democrática. «No hablamos de revolución, sino de revolucionar» asegura y agrega: «No hay transformación sin prácticas cotidianas transformadoras» destacando las obras sobre los discursos. Porque es en las obras donde Petriella encuentra el concepto real de democracia y eficacia y la participación social como un fin en sí mismo, la que entiende como «plena y pertinente, con una visión, sentido y compromiso integral».
También hace hincapié en el hecho de que el cooperativismo transformador, como construcción política, no tiene necesidad de estructuras partidarias propias, sino que participa, como movimiento social, con el tejido de las organizaciones, como proyecto económico «y como creador de sujetos emancipatorios» destaca.
Reafirmando el papel del estado en contraposición del mercado, planteando una verdadera democracia participativa.
Ángel Petriella cerró su presentación en Madryn, previo al aplauso cerrado y el posterior ciclo de preguntas de los más de cien asistentes, con la frase: «Debemos percibir al mundo como la complejidad que plantea, desde esa percepción es posible concebir otra realidad, con el compromiso de las personas desde la colaboración cooperativa.»