Meditación y Salud

Al investigar, desarrollar y ofrecer intervenciones para los alumnos y docentes en las escuelas, hospitales, cárceles y comunidades tenemos la esperanza de poder crear un cambio real en la sociedad».
– Dr. Richard Davidson – Universidad de Wisconsin

Desde hace casi dos décadas somos testigos del cambio que se está produciendo en la teoría y en la práctica de la psicología, la medicina y en la ciencia occidental, en general. Este cambio se asocia a la integración de prácticas meditativas de oriente y a una cosmovisión integral.
Las diferentes áreas de la ciencia están respondiendo positivamente a esta integración, generando cambios y nuevos modelos de intervención dentro de la Medicina, con el desarrollo de la Medicina Mente-Cuerpo, la Neurociencia.
Durante la década del ´90, conocida como “la década del cerebro”, se hicieron notables avances en el estudio del cerebro, a través del desarrollo de tecnologías de avanzada que permitieron conocer el funcionamiento del cerebro y sus correlatos neurobiológicos. Estos avances facilitaron el acceso a conocimientos que algunos años atrás hubieran parecido imposibles. Esta maduración permite que hoy se estudie e integre la práctica de la meditación dentro del campo de la Neurociencia y en particular la Neurociencia Cognitiva y la Neurociencia Afectiva. Estos avances permiten conocer la conexión mente-cerebro-cuerpo y estudiar específicamente qué sucede en el cerebro cuando se medita.
Así mismo se están desarrollando abordajes basados en diferentes técnicas de meditación orientados a Profesionales de la Salud, ya que en la práctica profesional actual se registran altos niveles de estrés,ansiedad, insatisfacción laboral, falta de atención, concentración , depresión y burn-out.

Dra.Patricia Chambón de Asencio

Numerosos estudios han analizado los efectos de la meditación sobre nuestro cerebro, a nivel cardíaco, en el sistema inmune, como técnica para disminuir el dolor e incluso contra el insomnio. Encontrando que en todos estos casos la meditación produce efectos positivos que incrementan el bienestar y la salud.
En el mundo empresarial han comenzado a aprovechar los efectos de la meditación. En Europa y Estados Unidos cada vez son más las empresas que ofrecen a sus empleados clases de meditación gratuitas. Aseguran que de este modo no sólo se concentran más, sino que la práctica mejora la productividad, previene el estrés y las enfermedades asociadas, y reduce el ausentismo.

Meditar tiene un potente efecto analgésico, incluso para los que recién comienzan. Según un estudio publicado el pasado noviembre en la revista Pain basta practicar tres días consecutivos durante 20 minutos para notar un importante alivio de la sensación de dolor durante las 24 horas.
Por otra parte, cada vez son más frecuentes los trastornos del dormir y se ha hecho una costumbre “normalizada” tomar medicación para inducir el sueño. La meditación puede ayudar a la inducción del sueño y mejora la calidad del descanso. Según un estudio presentado durante la conferencia anual Sleep 2009, la calidad y cantidad de horas de sueño mejoran tras dos meses practicando meditación. Y el 75% de los pacientes pueden dejar los somníferos.

Las personas con problemas de estrechamiento de las arterias coronarias que practican meditación reducen en un 50% la mortalidad y el riesgo de sufrir paro cardíaco o infarto cerebral, según un estudio reciente del Colegio Médico de Wisconsin (EE.UU.). Además, meditando la presión sanguínea disminuye y se previene la hipertensión.

El Dr. Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin,es un neurocientífico mundialmente reconocido por haber dedicado gran parte de su carrera a la investigación de los mecanismos que contribuyen a generar desordenes emocionales como la depresión y la ansiedad. Sus estudios también se han centrado en evaluar cómo los factores psicológicos y sociales influyen en la salud física y en los últimos años se ha dedicado a la investigación de las cualidades saludables de la mente. La investigación está demostrando como la práctica de la meditación y de la compasión produce cambios en los circuitos cerebrales que regulan las conductas sociales. Davidson sostiene que estos circuitos cerebrales son plásticos: pueden cambiar a través del entrenamiento.Desde hace años se ha centrado en estudiar a meditadores de larga data y observar los cambios en el cerebro a partir de la práctica. En estas experiencias ha comprobado como la meditación se correlaciona con cambios estructurales y funcionales en el cerebro de meditadores que presentaban elevados niveles de bienestar y felicidad.
También los investigadores describen cómo la meditación puede reducir las reacciones impulsivas. Esta reducción estaría relacionada con una mejora del funcionamiento psicológico positivo.
El pasado mes de abril, científicos de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte (UNCC), en Estados Unidos, hicieron públicos los resultados de un estudio en el que se demostró, por ejemplo, que la meditación puede mejorar las capacidades cognitivas en tan solo cuatro días.
En el experimento de la UNCC participaron más de 60 personas que meditaron durante breves periodos de tiempo, y a las que posteriormente se les realizaron una serie de test. Con ellos se constató que los voluntarios habían mejorado de manera significativa sus capacidades de procesamiento visual del espacio, su memoria de trabajo y sus funciones ejecutivas gracias a la meditación.
A la hora de sacar nuestras conclusiones parecen ser contundentes todos estos datos e investigaciones, para que meditar deje de ser ya una práctica exótica y ajena a nuestra cultura. Meditar no sólo es saludable, sino que hoy representa la forma más tangible de hacer nuestra higiene mental. Nadie hoy dudaría que es una buena práctica bañarse o cepillarse los dientes…pues, meditar es hacer nuestra Higiene Mental.

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