Imperdibles
Entre las rarezas de los recambios que generó Buzzi con su operación “Qué se vayan todos, menos yo” se inscriben los vacíos de cargos que aún persisten en áreas trascendentes para el funcionamiento de la coyuntura, como los ministerios de Familia o Medio Ambiente. Ni hablar en caso de subsecretarías claves, donde “el tiempo no para..”, como la de Pesca.
Allí presentó hace una semana la renuncia indeclinable el madrynense Luis Perez, pero ayer se supo que lo habrían convocado a Rawson para que siga firmando documentaciones pendientes. Fuertes versiones desde adentro aseguraban que se habría sacado una avalancha de permisos y resoluciones de último momento con fecha fraguada. “Los muchachos están raspando la olla”, aseguró una fuente del área que prefirió mantener en reserva mayores datos para no quedar en evidencia, no sin antes agregar que por el préstamo de gancho, varios de los funcionarios que ya tienen el “boleto picado”, vienen recibiendo aportes de hasta cincuenta mil verdes para cerrar ciclos.
Consultados los interesados de la versión, oficialmente explicaron que lo que habría firmado Pérez ayer fueron convenios con el CENPAT y la Universidad, nada de trascendencia legal que pudiera poner en duda algún negociado de último momento. Y esto habría sido a pedido exclusivo de la propia ministra de Producción, la magister Gabriela Dufour, “hasta que le aceptemos la renuncia”. Pese a todo, el clima enrarecido de estar renunciado, pero tener que seguir poniendo la firma y el apellido, es una joda poco divertida, por lo que Pérez habría dejado trascender que acompañaría a ordenar la transición solo hasta el viernes próximo.
Entre tanto, la insistencia por ubicar en lugar de Luis Perez a Omar Rapoport, un conocido operador del área, miembro selecto del ´circulo rojo´ de Carlos Eliceche, siguió metiendo ruido en todo el arco público y privado vinculado a la Pesca. La mayor objeción que se expone son los caros recuerdos que sobre “Fósforo” mantienen los actores de las principales empresas de la Patagonia. Hay quienes estarían dispuestos a desempolvar viejas anécdotas en formato de capítulos coleccionables sobre los tiempos en que la pesca era un verdadero negocio para todos, con tal de no reeditar en el hoy y ahora, alguna de esas experiencias traumáticas.
Entre tanta ausencia y presencia en Pesca, ayer el sector estuvo movidito. En el caso de Alpesca, no le falta nada. Hasta Servicoop le cortó la luz. Es que la pesquera “modelo” debe la módica suma de un millón doscientos mil pesos de servicios a la Cooperativa de Madryn. El revuelo que ocasionó el apagón generó desde el temor de que se corte la cadena de frio de los productos almacenados (pescado), hasta la imposibilidad de operar del personal y maquinarias del turno mañana que resultó afectado. Pasado el mediodía se supo que merced a un pago de 200 mil pesos más el compromiso del pago del millón pendiente, se le había restituido el servicio, solo merced a la consideración y responsabilidad social que atacó a la Cooperativa.
La preocupación es que los manotazos que vienen dando los titulares circunstanciales de la pesquera, son a todas luces cortoplacistas, y hasta sus propios asesores selectos lo saben. Se han desprendido del grueso del gerenciamiento que podría planificar y trabajar con organicidad sobre un “monstruo productivo” como ese, y ahora, los problemas caen en masa.
El tema es que no se está pescando y el horizonte parece ser cada vez menor. Tanto que se estaría hoy por hoy a la espera de un solo barco que está haciendo langostino, cuyo cargamento además ya estaría gastado. Con este escenario diciembre podría ser el mes más largo y triste de los más de mil trabajadores y familias que dependen de esta empresa.
Tanta es la incertidumbre, y lo entretenido que están los unos y los otros con otras cuestiones, que ayer se produjo el colmo de los colmos. Se advirtió en Nación que Alpesca no había presentado la formalidad que debe ingresar por nota al Consejo Federal Pesquero cuando por cuestiones de flota u operativas, no logra pescar toda la cuota de merluza asignada, debiendo advertir sobre lo que le queda pendiente a fin de que se disponga como cuota social de la provincia o se reutilice con otras empresas. No habiendo cumplimentado este trámite, Alpesca y Chubut perdían ayer 11 mil toneladas de merluza asignadas por la Nación. Afortunadamente por operadores de distintos ámbitos se advirtió del desastre administrativo, y apelado el ministro de la Nación, Norberto Yauhar, accedió a que Dufour ingresara la dichosa nota a fin de evitar otro colapso. Un salvataje compasivo de la Nación, dicen.





