Tiempo de alegatos en el caso por el homicidio del concejal de El Maiten

millanuhel (1)Estaría llegando a instancias definitivas el juicio contra Ruperto Jaramillo por el asesinato del concejal Julián Millanahuel en la localidad de El Maiten. El proceso, que comenzó el miércoles 1 de octubre podría tener este jueves 17 su sentencia.
El día de ayer fue el turno de los alegatos de las partes. El alegato fiscal comenzó con lo que Fernando Rivarola llamó «cuestiones previas», y aseguró que «lo que se está juzgando es un homicidio y nada tiene que ver la pertenencia del imputado o de la víctima a las comunidades originarias. […] Tampoco se está juzgando la calidad de las intervenciones de los organismos que actuaron previamente al hecho”, además de detallar cómo son las tareas de alambrar, los trabajos que implica hacer un alambrado y la imposibilidad de realizarlos en la clandestinidad o en horario nocturno, ya que el homicidio habría sido en dicha tarea.
A partir de esta introducción, el alegato se dividió en cuatro capítulos en cuyo desarrollo se intercalaron los fiscales Fernando Rivarola y Fernanda Révori. El primero de los apartados se refirió a la reconstrucción del hecho y en ese contexto se volvió a pasar el video tomado por el propio Millanahuel cuando aún estaba sobre su camioneta y fuera abordado por el imputado con agravios e insultos.
Por su parte, Fernanda Révori sostuvo que la versión ofrecida por el imputado no es compatible con lo relevado en el lugar del hecho, ni con lo que aportó el único testigo presencial, ni con el resultado de autopsia, ni con la reconstrucción realizada, asegurando de esta manera que ninguno de estos elementos permita sostener que se trató de una legítima defensa.
Según la Fiscalía, Millanahuel había sido habilitado por el IAC para alambrar y cuando estaba en el lugar levantando las varillas, Ruperto Jaramillo se presentó insultando y desafiando a la víctima con la intención de preservar el predio en disputa. Su conducta fue calificada por la Fiscalía como «innecesaria, desproporcionada e irracional», provocadora, buscando la reacción de la víctima.

La querella
La Querella fue representada en los alegatos por el doctor Santiago González, quien centró su análisis en el relato del único testigo presencial. El peón que acompañaba a Millanahuel describió el modo en que Jaramillo atacó a Millanahuel. Sobre la cantidad de puñaladas dijo «no lo conté, pero fue tupidito». El abogado hizo hincapié en el estado de indefensión de la víctima, «no tuvo manera de resistir la agresión ya que lo apuñalaba de espaldas». González indicó que la inspección ocular realizada el martes en el lugar del hecho le hizo virar su hipótesis. Allí notó que por las dimensiones del lugar, la ubicación de los protagonistas y del testigo, la conducta del imputado no calza en la figura de alevosía. Millanahuel estuvo indefenso, pero Jaramillo no podía imaginar que el peón no intervendría. No se corroboró el aspecto subjetivo que exige la figura agravada. «Jaramillo actuó a traición y en el estado de indefensión de Millanahuel», concluyó.

La defensa
Daniel Sandoval resaltó que los acusadores no pudieron demostrar su teoría de un homicidio agravado por alevosía. A su criterio lo que se probó en el debate es la versión dada por el imputado, la legítima defensa. Para el letrado la agresión previa existió. Se refirió a los conflictos preexistentes, a la tensión entre ambas familias. Se preguntó Sandoval por qué la víctima insistía en colocar el alambrado sabiendo que se suscitaban situaciones de «tanta violencia».
Finalmente solicitó la absolución de su pupilo por haber actuado en legítima defensa y solicitó al tribunal que si considerara que este no es el caso, tome en cuenta que podría haber actuado bajo los efectos de la emoción violenta.
Este último postulado fue resistido por los acusadores quienes plantearon que esa teoría del caso no fue expuesta durante el debate y no puede alegarse al cierre del mismo.

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