Respuesta frente a la absolución de un acusado de abuso sexual a menores

La semana pasada, en un polémico fallo, el tribunal de enjuiciamiento integrado por los doctores Darío Arguiano, José García y Laura Servent, resolvió absolver a un acusado por el delito de abuso sexual a dos menores de 13 años denunciado por familiares de las víctimas.
Este veredicto generó variadas críticas desde diversas instituciones y particulares. Una de las voces que se elevó para criticar el accionar de los magistrados fue la de la Cátedra Abierta de Género de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco con sede en la ciudad de Trelew.
Ante la polémica por absolver a este presunto abusador señalan que “nuevamente levantamos la voz porque, nuevamente, siguen los mismos jueces de siempre aplicando el mismo criterio patriarcal de antaño”.
De la misma forma afirman: “A las mujeres no se nos cree y se ha valorado, según las declaraciones públicas del doctor Arguiano, Juez del tribunal de enjuiciamiento integrado además por los doctores José García y Laura Servent, que sólo se ha tenido en cuenta ‘… la complejidad de su trabajo al momento de decidir sobre la vida de una persona…’ refiriéndose al imputado, pareja de una tía de las dos víctimas de 13 años”.

Víctimas y victimarios
Sobre esto la cátedra, en un comunicado, expresó: “Ciertamente, estos jueces, sólo han mirado el posible perjuicio que causarían al imputado, es decir, que lo cuidaron todo lo que pudieron, con su buen saber y entender, descuidando –en contrapartida- a dos niñas de 13 años que fueron víctimas de abuso sexual desde los 5 y 6 años”. Y se preguntan: “¿En ellas no piensan? ¿En ellas y su futuro no se preocupan? ¿No mueve los fallos judiciales a las víctimas? ¿O solo importan los victimarios? Parece que la preocupación principal de estos tres jueces ha sido sólo que ‘si sacamos el relato de las menores no tenemos nada’, para luego afirmar sin que se le mueva un pelo ‘…Hay periféricos pero están alineados con el relato de las nenas, que son sus familiares que relatan lo mismo’”.

¿Será Justicia?
En el mismo comunicado los integrantes de la cátedra afirman que “entonces queda claro que el relato de una o varias mujeres no sólo no son creíbles para estos jueces (en minúscula), sino que además su actividad jurisdiccional estaba dirigida a proteger de cualquier manera los derechos del imputado” y se preguntan: “¿A eso se le puede llama Justicia?”
Sobre la presencia de Laura Servent en el tribunal de enjuiciamiento, la Cátedra Abierta de Género de la universidad declaró: “Que haya una mujer en el tribunal y que piense exactamente igual que los demás patriarcas del tribunal no es un accidente, ya que el análisis del género es independiente del sexo orgánico, el machismo está en la cabeza, en la forma de ejercer el poder, siempre a favor de hombres o de posiciones masculinas, como en este caso. Todo a pesar del informe que elaborara la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el mes de Enero de 2007 titulado ‘Acceso a la Justicia para Mujeres Víctimas de Violencia en las Américas’ donde denuncia que la cultura patriarcal es parte de la formación de la mentalidad de gran parte de los pueblos, de forma que la violencia contra las mujeres es en realidad el síntoma y no la enfermedad. Las mujeres sólo tendrán igualdad de acceso a la justicia, y la violencia contra la mujer sólo será eliminada, cuando se construya una mentalidad que las conciba como iguales y no como inferiores, pues ésta es la causa estructural de la violencia contra las mujeres”

Masculino, femenino
Declarando que en un mundo narrado por lenguaje, nombrado por el idioma, en una realidad que solo se puede representar por palabras, el comunicado denuncia que “las mujeres somos silenciadas, el lenguaje no nos nombra. Lo que nos separa de los animales es la lengua y esta lengua es patriarcal, nombra y destaca lo masculino: los alumnos, los docentes…. aparentemente cuando somos muchas somos todas masculinos”.
De esta forma: “Además la voz de una mujer no es escuchada como se escucha la voz de un hombre. Es común, repetido: el relato de la mujer puede ser cuestionado, puesto en duda con una crudeza que no padecen los hombres. La voz de las niñas es ignorada por un sistema que no escucha igual a todas las voces”.
Finalizando: “La Cátedra Abierta de Genero de la Universidad de la Patagonia, sede Trelew, vuelve a levantar la voz, para alertar sobre jueces que reproducen viejos mandatos patriarcales interpretando la ley a su antojo….siempre en perjuicio de las mujeres”.

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