Londres prepara una reforma migratoria que recorta derechos y facilita la expulsión

La ministra del Interior británica, Theresa May, afirmó que su gobierno prepara una modificación de la legislación en materia de extranjería que restringirá las posibilidades de los foráneos para acceder a una vivienda y para tener una cuenta bancaria.
La nueva Ley de Inmigración obligará a los propietarios que quieran vender o alquilar su vivienda a un extranjero a interrogarle sobre su situación legal en el país y también restringirá su acceso a cuentas bancarias.
El texto que prepara el Ejecutivo que lidera el primer ministro, David Cameron, también busca modernizar el proceso de los recursos en casos de inmigración.
La nueva norma, que está previsto que sea aprobada en el Parlamento en la primavera de 2014, permitirá al gobierno inglés expulsar de las islas a los «criminales extranjeros» antes de que haya revisado su recurso contra ese proceso legal, siempre que «no exista riesgo de un daño irreversible» para el que ha cometido el delito.
La modificación normativa también incluye una obligación para los inmigrantes temporales, como es el caso de los estudiantes foráneos, que ahora tendrán que aportar fondos al Sistema Nacional de Salud, una iniciativa adoptada para prevenir el denominado «turismo sanitario».
La Ley de Inmigración que está elaborando Gran Bretaña recorta el número de tipos de órdenes de expulsión que podrán ser recurridas por los inmigrantes, de las 17 actuales a cuatro, restringe la posibilidad de que los extranjeros detenidos soliciten repetidamente su puesta en libertad bajo fianza si antes ya se les ha rechazado y facilitar que el Ministerio del Interior recupere las multas impagadas por parte de foráneos.
Entre otras cuestiones, la nueva norma introduce nuevas medidas para impedir que los extranjeros saquen ventaja de los denominados matrimonios de conveniencia y pide a los bancos que revisen sus datos sobre extranjeros condenados por temas relacionados con la inmigración antes de permitir la apertura de una cuenta.
El secretario de Estado de Inmigración, Mark Harper, aseguró que esta nueva ley evitará que los inmigrantes usen servicios públicos a los que no tienen derecho y facilitará la expulsión de foráneos. «La Ley de Inmigración impedirá que los inmigrantes usen servicios públicos a los que no tienen derecho, reducirá los factores que atraen a las personas para venir a Reino Unido y hará facilitar la expulsión de los que no deberían estar aquí», ha dicho.
«Continuaremos dando la bienvenida a los mejores y más brillantes inmigrantes que quieren contribuir a nuestra economía y sociedad y cumplir las normas pero la ley debe estar del lado de las personas que la respeta y no de aquellos que la incumplen», se sinceró el secretario de Estado de Inmigración.

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