La derecha francesa pide endurecer la ley de ciudadanía

El líder del principal partido de oposición, Jean-François Copé, anunció que su grupo presentará antes de fin de año una propuesta de ley para abolir la concesión de la nacionalidad a los niños nacidos en Francia de padres extranjeros.
La derecha francesa quiere aprovechar el caso Leonarda Dibrani, el caso de la detención y la deportación a Kosovo de la adolescente romaní nacida en Italia y de su familia, para dinamitar uno de los cimientos del pacto republicano, el ius solis, o sea, el derecho a obtener la nacionalidad de los que nacen en el país. Según aseguran, ayudará a reducir la inmigración clandestina y la legal.
La deportación de la familia Dibrani ha mostrado que el contagio y la legitimación de las ideas de la extrema derecha llegaron ya hasta los socialistas. El ministro del Interior socialista, Manuel Valls, no dudó en abrazar las tesis xenófobas y racistas que defiende Marine Le Pen sobre los gitanos y los inmigrantes rumanos y búlgaros ante el avance electoral del Frente Nacional. Tras una semana de bronca, los socialistas se han impuesto la ley del silencio, en una muestra de la fractura creada en la mayoría, mientras en el Gobierno se ha abierto una brecha irreconciliable entre el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, y el ministro del Interior, Valls.
Aunque el caso de los Dibrani ha recorrido toda Europa y refleja el desprecio de muchos países de la UE a los derechos de la minoría romaní, Bruselas evita entrar en el debate con el argumento de que se trata de un caso individual. “No nos pronunciamos sobre casos concretos”, alega un portavoz de la Comisión Europea. Las instituciones comunitarias, aseguró, no tienen competencias para pronunciarse sobre política de inmigración. Por tanto, traslada a Francia la responsabilidad de decidir.

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