El servicio de cardiología del Ísola necesita un cirujano vascular

12El infarto masivo de miocardio es la principal causa de muerte en hombres y mujeres a nivel mundial, por lo que es altamente necesario tener un servicio de cardiología efectivo en el hospital. En el caso del Andrés Ísola, la cantidad de cardiólogos, según las estimaciones profesionales, es la necesaria, pero existe una grave falencia como es la falta de un cirujano vascular.
Ariel Urbano es uno de los cuatro cardiólogos que trabaja en el hospital de nuestra ciudad y explica: “Dentro del hospital no se hace cirugía cardíaca. No se hace, por ejemplo, implante de marcapasos, porque necesitás un cirujano vascular, que acá no hay. Eso nos complica porque a veces los problemas arteriales que tratamos acá no los podemos terminar porque los tenemos que derivar a Trelew. Los pacientes que tenían que ir a cirugía de revascularización, como los by pass o los reemplazos de las válvulas, hasta el año pasado se derivaban a Buenos Aires. Este año hay un equipo quirúrgico que está operando en Comodoro Rivadavia y a otros pacientes los hemos derivado a operar a Trelew y a Rawson, generalmente a sanatorios privados con los que tenemos convenio. Tenemos bastante aceitado el tratamiento de esos pacientes, que ante una urgencia son derivados y no hay problema. Cada vez son menos las cosas que se derivan a Buenos Aires”. En cuanto al por qué de esa falencia, Urbano desconoce los motivos, aunque sí sus consecuencias: “Que yo sepa, ningún cirujano vascular vino a presentarse como para querer entrar, pero tampoco sé si el hospital ha pedido, pero es algo que hace falta, porque son pacientes que cuando te ingresan los tenés que derivar de urgencia a algún lado, no es que podés esperar uno o dos días para ver cómo responde. Lo tenés que resolver urgente, porque, por ejemplo, en un caso arterial de miembros inferiores, si no lo resolvés urgente, le tenés que amputar una pierna”.

Los chicos afuera
Otra de las carencias que tiene el servicio de cardiología del hospital Ísola es la ausencia de un cardiólogo pediátrico, aunque este es un inconveniente que se atraviesa en casi toda la Patagonia, ya que casi no hay quienes se especialicen en el tema: “Hay una sola cardióloga pediátrica para toda la zona norte de la provincia que está en Trelew y es la doctora Rodríguez. Hay muchos chicos con soplos a los que hay que evaluarlos. Desde que llegamos nosotros a algunos los estamos evaluando y si hay que hacer algún control más específico ya los tenemos que derivar a Trelew. Ahora hacemos un filtro de los pacientes en el hospital: los que ya vienen con un diagnóstico de alguna cardiopatía de nacimiento o encontramos que hay que hacerle un estudio más avanzado, ya tienen que ir a Trelew. Debería haber algún especialista en Madryn, es una ciudad muy grande como para que no haya ninguno”, asegura Urbano.
En cuanto a los estudios que requieren los pacientes con alguna afectación cardíaca, el hospital Ísola está en condiciones de satisfacer varias de esas necesidades, pero no todas: “El servicio está formado por cuatro cardiólogos, mi esposa y yo somos los más nuevos. El trabajo es diario, generalmente nos dividimos en consultorios, también hay estudios que pueden hacerse dentro del hospital y otros que se derivan para afuera. Generalmente, lo que es ergometría y ecocardiograma se puede hacer dentro del hospital, por suerte ahora se sumó un equipo de Holter también. Y el resto de los estudios, como hemodinamia, que son más complejos, se hacen fuera del hospital.

La hipertensión, un problema
A la hora de analizar las patologías más frecuentes, la hipertensión es la que está a la cabeza de todas, por lo que es necesario que la población revea el consumo de sal, entre otros, y se hagan controles periódicos para mantenerlo controlado. A propósito, Ariel Urbano detalla: “Las patologías más comunes son la hipertensión, que es muy usual y cada vez a edades más jóvenes. Se están viendo muchos jóvenes y embarazadas hipertensos. También hay gran cantidad de pacientes diabéticos, a los que nosotros vemos como prevención, no porque tengan una afección cardíaca específica, pero al ser diabéticos, hipertensos o con colesterol alto, son más propensos a tener alguna enfermedad. Y también, obviamente, hay muchos con problemas coronarios.
En cuanto a la cantidad de pacientes y la metodología de trabajo, el cardiólogo cuenta que “estamos viendo un promedio entre 100 y 150 pacientes por semana de consultorio, y aparte están los internados. Es una cifra importante, pero nada que esté fuera de los cánones nacionales y mundiales” y agrega que “nosotros, los cardiólogos, tenemos guardia pasiva. Hacemos una semana cada uno y te llaman si te necesitan. O sea, uno está a disponibilidad, si te suena el teléfono, tenés que venir con cierta celeridad, media hora como mucho”.
Por último, Urbano destaca el buen manejo que tiene el hospital Andrés Ísola en lo que a fármacos se refiere: “Medicación no falta nada, al contrario, yo que vengo de trabajar en Buenos Aires, es cien veces mejor el manejo hospitalario en estas cosas que en Buenos Aires. El hospital le da la medicación o se la compra si está justificado y durante la urgencia no nos falta nada”.

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