EL ARTE Y LA SALUD
Debo ser el único de mi especie que ha dominado y transformado en potencia creadora, gloria y júbilo una enfermedad mental tan grave.”
– Dalí –
El arte, en todas sus formas, no sólo es un modo de expresión, sino una herramienta terapéutica que en los últimos años ha experimentado un importante desarrollo como forma de complementar los tratamientos de diversas enfermedades y también como un medio de crecimiento personal.
El empleo del arte como vehículo de comunicación, como exploración de uno mismo, e incluso para exorcizar las miserias personales, es tan antiguo como la propia Humanidad. Muchos artistas se iniciaron en la música, la pintura o la danza como una vía de escape de la enfermedad, que se convirtió luego en cura. Estos personajes han practicado, de algún modo, lo que ahora se denomina arteterapia, a la vez que han creado obras sublimes.
Sin pretender pasar a la historia y ni siquiera con la intención de crear algo bello, el resto de los mortales puede emplear estas formas de expresión para superar alteraciones emocionales, como terapia de apoyo en trastornos psiquiátricos e incluso para hacer más llevaderas enfermedades tan graves como el cáncer o el Alzheimer. De hecho, Dalí no podría considerarse «el único» porque esta técnica lleva más de 50 años ayudando a pacientes de Gran Bretaña y Estados Unidos.
Paola Luzzato, responsable del servicio de arteterapia del Memorial Cancer Center (EEUU), describía el caso de una mujer de mediana edad diagnosticada de un cáncer de mama. Esta paciente no aceptaba la idea de su enfermedad, rechazaba el tratamiento y hablaba continuamente de suicidio. Luzzato explicaba que una sola sesión sumergida en la expresión artística fue suficiente para que la enferma considerara, al menos, la posibilidad de continuar con la terapia que su oncólogo le había indicado. El cambio de actitud frente a la enfermedad como el que ha experimentado esta mujer puede ser vehiculizado por la pintura, la escultura, la música, la danza, la escritura o el teatro. Eso sí, no se trata de contemplar los trabajos artísticos de otros, sino de crear. Todos los especialistas señalan que lo importante es el proceso creativo y no que el resultado sea hermoso. También aseguran que muchas personas se resisten al principio porque piensan que no están dotadas para las artes, pero no es necesario tener ningún conocimiento previo ni aptitud particular.
Durante la gestación de las obras, los individuos entran en contacto con partes de sí mismos, con emociones que no se pueden explorar con la palabra. En el curso de este viaje toman conciencia de su situación y encuentran respuestas a su forma de enfrentarse a lo que les está ocurriendo.
Para definir el arteterapia habría que decir que es un auténtico crisol de disciplinas. En ella se unen, además de las bellas artes, la pedagogía, la sociología y la psicología.
Sus posibles aplicaciones llegan a cualquier lugar donde un individuo necesite encontrar un modo de expresar o explorar sus emociones. Inicialmente, su uso se circunscribía a los trastornos mentales puesto que su gestación se produjo al abrigo de las teorías psicológicas, pero con el tiempo se ha ido incorporando al manejo de otras patologías. Por ejemplo en pacientes con Parkinson muy avanzado que al pintar han mejorando notablemente su temblor.
Existen múltiples trabajos a pequeña escala publicados en revistas especializadas, valorando los efectos del arteterapia. Sin embargo, el hecho de que no sea aún una profesión reconocida tiene como consecuencia que no existan grandes estudios concluyentes. De hecho, entre los objetivos de la responsable del Servicio de Medicina Integral del Memorial, uno de los centros líderes del mundo en el tratamiento del cáncer, está emplear las herramientas de la investigación científica para demostrar la aportación de todas las denominadas medicinas complementarias, entre ellas el arteterapia.
Entre sus múltiples observaciones está el hecho de que la evolución de la enfermedad queda claramente reflejada en las obras. El objetivo es que estos enfermos se mantengan en contacto con el entorno y devolverlos a la realidad,por medio de la expresión y la exploración de sus emociones a través de la creación.
Como tratamiento complementario en el Alzheimer, el arte terapia responde a la tendencia que se observa en los últimos años de dar más relevancia a los aspectos emocionales o psicológicos de la enfermedad a la vez que se atiende el lado puramente biológico. Se ha aceptado ampliamente que el estado anímico, el estrés y la agresividad tienen un impacto importante en la salud física y en la evolución de los enfermos.
Esta técnica proporciona un canal de comunicación empleando la forma de lenguaje más ancestral e instintiva que son los símbolos. Las pinturas, los instrumentos musicales y el propio cuerpo —a través de la danza y del teatro— se transforman en frases que transmiten las vivencias más ocultas de la persona. Es más fácil llegar a cuestiones a las que no se puede acceder habitualmente por medio de la palabra.
En muchos casos, los pacientes están incapacitados para expresarse verbalmente, como es el caso de algunas personas con enfermedades neurodegenerativas o de los niños autistas.
Aunque en arteterapia se puede trabajar en grupo o individualmente, la forma de tratar a cada paciente es específica. Sin embargo, no sólo las personas que sufren alguna patología pueden disfrutar del uso terapéutico del arte, también personas exitosas laboral y socialmente, a veces sienten que han olvidado una parte de ellos mismos y se describen como prisioneros del entorno social. El acto creativo les permite reencontrarse con ellos mismos, con quiénes son realmente y restablecer el equilibrio en medio de jornadas frenéticas.
En todos los casos el arte parece ser un puente directo hacia el bienestar y la salud.
Autor: Angela Boto, extraído del Suplemento Salud 542. El Mundo