¿Quién es el amo de Alpesca?

ventiladorPor Marisa Rauta

Ni el “Cura” Segundo es el dueño. Ni Guigus es la dueña. Ni Baldino se fue del todo. Ni Alpesca fue modelo de nada. De hecho hoy recala otro grupo de “tanos solventes”, don Alfonso Carmelo Maiorano y don Filippo Giuseppe Solimando que recorrerán la planta, se reunirán con las partes en conflicto, visitarán al intendente Ricardo Sastre, tratando de mostrar que ofrecen mejores condiciones para quedarse con Alpesca y posiblemente los 22 millones de ayudita por cuota social, si cumplen con los requisitos que pide la provincia: pagar todas las deudas, además de sueldos.
Anoche al cierre de esta edición culminaba en ese marco una “cumbrecita” empresaria y dirigencial en un prestigioso hotel de la costa, donde el nuevo grupo se presentó y blanqueó parte de sus credenciales. Posteriormente harían lo propio con el sector gremial, el más difícil de convencer tal vez, en un anticipo que se concentraría en la sede del sindicato de Capataces. Qué pasó en el medio, no se sabe bien. Lo que si se deduce es que en las condiciones que está la operación, se volvió todo a menos cero.
Mientras, los tiempos se agotan, la deuda salarial se agranda, el daño socioeconómico es imparable y la incertidumbre ya se va tornando en tensión.
Según los datos de las transacciones en el exterior Alpesca fue directamente en picada en los últimos dos años. De julio a julio habría facturado por 130 millones de pesos, y solo de sueldos tuvo que pagar 138 millones, o sea en términos de negocios, arrastra un déficit terminal. Se le suma que el endeudamiento es importantísimo, no puede acceder a financiamiento de ningún tipo por su situación patrimonial, sobre 11 barcos tiene operativo 5 con el tremendo deterior de la flota pesquera, arrastra multiplicidad de inhabilitaciones administrativas e interdicciones judiciales de salida al mar de buques, y tiene mil empleados con un ausentismo del 30% por turno, para una planta que -tal el negocio que desarrolla actualmente- podría funcionar con la mitad.

El superhéroe que faltaba

¿Quién puede ser un vendedor exitoso de algo tan complicado? Sólo alguien o que le gusten los grandes desafíos o que tenga el poder suficiente para juntar cabezas y garantizar apoyo a cambio de seriedad, y en esa se anotó ahora el gobernador Martín Buzzi.
La venta anterior, traccionada por otra línea, con asesoramiento legal de González Lernoud y empuje político del ministro Coordinador, Carlos Eliceche, no termino de cerrar en los papeles. Y todo indica que otra vez la interna política se volvió a filtrar en lo económico y social.

Alex no come spaghetti

La trama es tan gruesa que no resulta sin embargo fácil terminar de dimensionar que cosa hay detrás de esta empresa, que desde que inauguró, no terminó nunca de hacer pie. De hecho jamás se comprendió su gigantesca estructura en tiempos en que la mayoría de las empresas del sector medían cuidadosamente sus plantas y recursos humanos. Ni Alpargatas ni Irvin & Johnson pudieron bancársela, menos que menos quienes se fondearon detrás de Segundo. La única explicación que siempre sobrevoló el ambiente, fue la también enorme posibilidad de lavado de dinero que ofrecen este tipo de estructuras monstruosas. Una intriga que difícilmente se llegue a develar alguna vez. Pero que bien se podría sustentar solamente comparando las exportaciones, ingresos y estadísticas desde su fundación a la fecha, además de evaluar no solo quienes venden, sino quienes compran la producción de esta pesquera “modelo”.
Un dato que merece especial atención es que la interna que rodea a Alpesca no solo está afuera, sino que la desgarra desde adentro. De hecho, el gerente o presidente local que vemos en Madryn, -hoy Omar “Cura” Segundo, antes otros- son solo una pata de la estructura. La otra pata local son los gremios que viven de una dosis de los mil empleados que manejan. Pero el timón fino lo lleva la estructura de Buenos Aires a cargo del Comercio Exterior, puesto que desarrolla el histórico CEO, el impoluto Alejandro Ocampo.
Es -dicen- el gran centinela de la operación que venga, respondería de manera directa al Ejecutivo provincial y habría sido el jugador clave para planchar la avanzada de Segundo y Eliceche en la venta ahora frustrada. Aunque niega que envió la información, desde Fontana 50 habría corrido profusamente el mail de su autoría donde opinaba que la transacción que se pretendía era un “pasamanos” que los compradores eran “prestanombres” y que detrás estaría el grupo marplatense de los Baldino.
Al parecer, la opinión de Ocampo, no sería para nada desinteresada. De Alpargatas a la fecha, Ocampo es el manejador del gran barco de las transacciones internacionales y no estaría dispuesto a soltar ese rol por nada del mundo. Fue entre otras cosas quien manejó la operación de compra de AP Holding (Baldino) a Irvin & Jhonson a través de un banco de Luxemburgo, por supuesto en épocas en que aun no funcionaba el organismo de investigación de lavado de dinero.
Entre el sobrevuelo de las gaviotas cocineras y el olor de harina de pescado, ha llegado a Madryn además mucho ruido sobre el gran negocio del manager internacional, que estaría vinculado a garantizar bajo cualquier condición, mantener los mercados a los que se exporta, aunque no se exporte, y aunque paguen cada vez menos por lo que se pudo exportar. ¿Porqué se mantiene este doble comando en la compañía? No se termina de blanquear. Y en todo caso, que hay detrás de trabajar a pérdida, tampoco se entiende mucho. Lo que si se entiende es que Ocampo estuvo dispuesto hasta retractarse públicamente cuando los Avinzetta lo suspendieron de su rol. Y pocos creen que sea por el jugoso sueldo en blanco más el otro en dólares que se le depositaría rigurosamente en una cuenta en el exterior todos los meses. Por el contrario, las muy malas lenguas asegurarían que el rol que cumple es insustituible para garantizar el envío de los presuntos cargamentos cargamentos a los destinos de siempre. De ahí, que la llegada de este tipo de grupos italianos, vinculados o no a los Baldino, pero si al mercado Peninsular, no le guste ni medio al CEO, y ni hablar de los spaghetti, ya que el prefiere el caviar y otros destinos para exportar.
Esta feroz disputa entre quien manda en realidad en Alpesca se vino dando hasta ayer mismo. Cuando el “Cura” se plantó ante la gente para tratar de calmar los ánimos, dar la cara y asegurar que se garantizará el pago, pero que necesitaba liberar los dos millones y medios en langostinos que le retienen en un barco, un dirigente gremial le anunció que Ocampo que tiene poder y firma dentro del directorio, habría puesto el gancho en un acta que disponía que el langostino al que apelaba Segundo no se tocará porque será la garantía de pago a la gente. O sea, Ocampo no sólo boicoteó la operación anterior porque no le gustan los spaghetti, sino que le cortó el camino para poder subsanar la situación de Segundo, embargándole el cargamento de pescado, guardado en el buque Promarsa, que fue cambiado del sitio de amarre sin mayores explicaciones.

La “mano negra” de guante blanco

“Hubo una mano negra en el medio que pidió una coima. Yo no tengo que ocultarle nada a nadie porque soy de acá. Muchos se hacen los distraídos los políticos y yo sé y los sindicatos también, por donde puede venir la mano», así describió segundo a la gente el traspié de los reiterados intentos de venta que habrían tenido antes, para evitar el colapso definitiva. Reconociendo además que la última operación, por la que reprochan al abogado de la firma Diego Goznález Lernoud, se hizo bajo condiciones de confidencialidad precisamente por el boicot que se estaría sufriendo. En esa línea de intrigas, aparentemente los gremios juegan su rol y no tan lejos de Ocampo, ya que fueron anoticiados “tres horas antes, pero ya tenían la información, no sé de quién”, se lamentó Segundo. Fueron los sindicatos los primeros que dispararon un allanamiento y entraron un reclamo judicial por 18 millones de pesos en plena transacción, y son los que resistieron la operación, al anunciarse que la ayuda oficial iría a un fideicomiso para sueldos, donde ellos no podrían tocar nada en lo inmediato.
El estibador y empresario, que para colmo tiene su propio libro Guiness de desaciertos, no dudó en afirmar que hay «un boicot» destinado a impedir o dificultar la venta de la pesquera, pero a esta altura la credibilidad de Segundo no alcanza para que los trabajadores se sienten a meditar sobre estos aspectos. Mientras Nación mira sin poder creer otra de las disputas Provincial que van de la polñitica a los negocios, el sonido de la palabra “coima” fue y vino de escritorio en escritorio, de Rawson a Madryn y viceversa, sin que nadie se hiciera eco de la acusación, ni fuera rozado por ahora, por el leve viento que empezó a lanzar el ventilador que ya prendió “El Cura”. Habrá que ver…

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